Situándonos en el Mioceno, cuando los linajes de los grandes simios se fueron separando en distintas ramas evolutivas, contamos con un cierto número de fósiles encontrados en los últimos 150 años, que nos permite definir algunas de las especies ancestrales que existieron. Pero ubicar a estas especies en un árbol y dibujar las relaciones filogenéticas entre ellas es una tarea muy compleja, dado que los especímenes que las representan son aún muy escasos y fragmentarios, y dado que no existe la posibilidad de extraer información genética en fósiles tan antiguos.
El siguiente árbol evolutivo me gusta porque es particularmente visual y permite entender rápidamente el contexto de este post.
Gracias a una hipótesis llamada reloj molecular planteada en 1962, podemos calcular el tiempo en que dos especies compartieron un antepasado común en función del número de diferencias genéticas entre ambas. Por ejemplo, los humanos difieren un 1,6% con los chimpancés en la secuencia del gen psi-eta-globina, con los gorilas un 1,7%, y con los orangutanes un 3,38%.
Con el reloj molecular se estima que la separación entre los linajes humano y chimpancé ocurrió hace unos 6-7 millones de años – que por cierto es el momento en que vivía la especie Sahelanthropus tchadensis, hecho que le da mucho interés… aunque esto merece otro post entero. Y la separación entre hombres y gorilas ocurriría hace unos 9 Ma.
¿Qué es Dryopithecus?
Dryopithecus es un simio fósil que nos da una información muy interesante… Sigue leyendo



