¿Qué es la paleoantropología?

Por Seth Chagi (World of Paleoanthropology). Traducción: Roberto Sáez

Introducción

El mundo tal como lo conocemos, y especialmente lo que no conocemos, no deja de asombrarnos. Descubrimos cosas nuevas cada día sobre nuestro mundo presente, sobre su futuro, y sobre el pasado. Cuanto más aprendemos, más preguntas necesitamos responder. Desde el comienzo de la vida en la Tierra hasta el principio de la humanidad, hay muchas cuestiones de las que no sabemos nada. La ciencia es una forma de mirar el mundo donde las cosas son demostradas mediante las pruebas, la curiosidad, y las personas que hacen avanzar esa investigación. Para muchos, la ciencia sustituye a la religión, mientras que también es común que haya científicos religiosos, que mantienen una conexión con lo divino mientras siguen las reglas de la ciencia.

Un área específica en la que nos esforzamos por aprender mucho más, es sobre nuestra propia historia. Sí, uno podría seguir nuestra historia hasta el primer organismo celular que sobrevivía en charcos de agua. Pero a donde la mayoría mira cuando estudia los orígenes humanos, es hacia cuándo nos separamos de nuestros primos más cercanos, los simios, y lo que debió haber sido el antepasado común. La antropología es el estudio del ser humano, pasado y presente y, en algunos casos, del futuro de nuestra especie. Los antropólogos culturales estudian las asombrosas y variadas culturas del pasado y del presente. Hay mucho que aprender sobre este mundo y sobre nosotros mismos. A través de la ciencia, la educación y la antropología, tenemos la esperanza de aprender de nuestros orígenes. Aprender el pasado es construir el futuro.

Human Evolution 2019. Crédito: Jesús Gamarra

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¿Morir de éxito? Patrimonio, turismo y sostenibilidad

En las últimas semanas, dos artículos han subrayado la necesidad de reflexionar sobre el exceso de turismo en algunos museos y en determinados sitios naturales, en relación con su sostenibilidad. Como una imagen vale más que mil palabras, veamos la siguiente fotografía de un día cualquiera en el Louvre:

Gioconda Louvre

La Gioconda en el Louvre. Crédito: Singapore Press Holdings

  1. Cada día 20.000 personas pasan por la sala donde se encuentra La Gioconda. El Louvre recibe más de 10 millones de visitantes anuales, casi 4 veces más que el Museo del Prado. Y en 2018 ese número creció un 25%, según describe El País. Yo he estado en aquella sala dos veces y doy fe de que, en ambas, formaba parte de un tumulto similar al de la foto.
  2. Por otra parte, National Geographic se centra en el número excesivo de visitantes a sitios naturales señalados como en Islandia, país que recibe 2 millones de visitantes al año, 6 veces su población nacional. El géiser Strokkur o la Laguna Azul están normalmente repletos de turistas.

Una tercera noticia de actualidad que vinculo con este tema es la suspensión temporal de las visitas a la cueva de Altamira, porque el nivel de CO2 en su interior ha superado durante algunas semanas los umbrales establecidos por el Plan de Conservación Preventiva. Estos límites son conservadores para evitar que se desencadene una posible corrosión del soporte de las pinturas. Las visitas a la cueva original están limitadas a tan solo 5 personas a la semana (elegidas los viernes por sorteo), durante 37 minutos bajo un estricto protocolo de indumentaria e iluminación, y con un recorrido y tiempos de permanencia definidos para cada zona de la cueva. De esta forma, se analiza de manera continua la compatibilidad entre la presencia humana en la cueva y la conservación de las pinturas. La documentación de este Programa se puede consultar en la web del Museo de AltamiraSigue leyendo

Homo ergaster y la mutación en el gen MYH16

En 2004 Hansell Stedman descubrió una mutación en el gen MYH16. Este gen codifica para la cadena pesada de la miosina, una proteína esencial de la musculatura masticatoria. La mutación tuvo lugar hace 2,4 Ma en el linaje homínido que dio origen al género Homo y parece encontrarse en todas las especies humanas y solo en ellas. El gen mutado condicionó una disminución de la musculatura masticatoria, desapareciendo las inserciones sagitales de los potentes músculos temporales, que constreñían el cráneo.

Al desaparecer esta constricción se inició un proceso de dehiscencia de suturas, aumento del volumen craneal y secundariamente del volumen cerebral.

Referencia: Stedman, H. H. et al. «Myosin gene mutation correlates with anatomical changes in the human lineage». Nature, 428, 415 – 418, doi:10.1038/nature02358 y comentarios en «Jaw-dropping theory of human evolution» [enlace].

Es posible que esta mutación se expresara de una forma extraordinaria en Homo ergaster (1,8 – 0,5 Ma). En su proceso evolutivo, el cerebro aumentó pasando de los 450 cc del volumen cerebral de los australopitecinos a los 900 cc (cifras aproximadas) y desarrolló unas habilidades revolucionarias:

  • Homo ergaster pudo buscar y elegir instrumentos con una forma adecuada para su función.
  • Se asocia también a la industria lítica Achelense o Modo 2 (Ej: bifaces, hendedores, triedros…).
  • No hay evidencias de pensamiento simbólico aunque pudo elaborar abstracciones rudimentarias (reconocer un animal a partir de sus huellas).
  • La anatomía de su aparato fonador y su capacidad cerebral sugieren que pudo ser la primera especie del género Homo con capacidad para el lenguaje articulado y alguna forma de comunicación lingüística.
  • Esta posible capacidad lingüística apoya la hipótesis de que Homo ergaster pudo ser la primera especie del género Homo en establecer relaciones sociales complejas.

Homo ergaster es considerada probable candidata a ser la primera especie del género Homo en el linaje directo de los humanos modernos. La ubicación de Homo ergaster entre otras especies cercanas se ilustra a través de la siguiente tabla, que no es un “árbol filogenético” sino un esquema simplificado:

– Contigüidad en las filas: posible relación entre algunas especies.
– Flechas: extinción estimada de algunas especies.
– Faltan especies (Paranthropus, Denisovanos, H. naledi, H. floresiensis…)
– Las cifras son orientativas.
– En verde = Especies australopitecinas más probables en la transición al género Homo.
– En marrón = Especies humanas más probables en nuestro linaje directo.

En definitiva, la mutación en el gen MYH16 pudo ser uno de los factores relevantes en el proceso evolutivo de Homo ergaster.

En primates no humanos, MYH16 se expresa exclusivamente en músculos de la cabeza, incluidos los músculos encargados de la masticación; en humanos, una mutación en este gen produce la pérdida de su función. En ese sentido, al realizarse comparaciones con otros primates, los humanos tienen un sistema para la masticación poco desarrollado, sugiriendo que la pérdida del gen MYH16 fue parcialmente responsable de ello (Rosales-Reynoso, 2018).

Pan y queso en la prehistoria

El primer pan

Los ingredientes del pan más antiguo son: harina de trigo, cebada y avena silvestres, además de un tubérculo acuático de la familia del papiro y de la chufa. Al no tener levadura, era plano, menos poroso y sin miga. Y sería más amargo que nuestro pan cotidiano.

El pan sin fermentar más antiguo procede del yacimiento de Shubayqa-1, en Jordania, de la cultura natufiense (A. Arranz-Otaegui et al., 2018). Allí se encontraron en 2013 restos de pan carbonizado entre las cenizas de una hoguera de 14.600 años de antigüedad, junto con más de 65.000 restos de semillas, carbones y tubérculos. Eran pequeños fragmentos amorfos y porosos de 1 a 3 cm con granos incrustados. Recordaban a las migas de panes elaboradas por las sociedades agrícolas neolíticas, pero elaborados 5.000 años antes por grupos de cazadores-recolectores que comenzaban a tener una vida sedentaria. Buscaban los cereales silvestres y los procesaban de forma ardua para sacar el grano, limpiarlo, moler y mezclar con agua. Era por tanto un alimento especial. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que la elaboración del pan (y de la cerveza) fue uno de los motores para comenzar a cultivar cereales con mucha antelación a la domesticación de los animales y el desarrollo de la agricultura.

El pan fermentado más antiguo procede de Çatalhöyük y tiene unos 8600 años. Alrededor de una estructura tipo horno aparecieron semillas de trigo, cebada, guisantes y un residuo orgánico esponjoso, cuyo análisis determinó que eran pan amasado con levadura, pero que no fue horneado. Estaba crudo y fermentado.

Shubayqa-1 pan

Hoguera de Shubayqa-1 y fragmento de pan encontrado allí. Crédito: Amaia Arranz

El primer queso 

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¿Neandertales cerca del círculo polar ártico?

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A raíz de estudiar los hallazgos de restos neandertales más extremos geográficamente, me topé con un planteamiento publicado en 2011 del que recuerdo el impacto mediático que provocó en su día: ¿Llegaron los neandertales cerca del círculo polar ártico?

Esta idea se basaba en el estudio de un conjunto lítico de 313 objetos (80 de ellos son productos finales) en el yacimiento de Byzovaya, en Rusia, situado a 1.500 km al noreste de Moscú, 2.000 km al noroeste de la cueva Denisova, y en una latitud (65º) mucho más septentrional que los restos neandertales de Pontnewydd, en Gales (53º). En asociación con el conjunto lítico se hallaron 4.000 huesos procesados, el 97% son de 21 individuos de mamut (Mammuthus primigenius). Pero no hay restos humanos. El yacimiento tiene 550 m2, con distintas excavaciones desde 1965.

Su datación es 31-34 ka. Se proponía la asignación de esta colección a la industria Musteriense, por la presencia de talla Levallois y discoide, y los retoques en forma de raederas y muescas. Apenas hay líticos más delgados y propios del Paleolítico Superior como láminas o puntas de proyectil. Tampoco industria ósea ni figuritas o adornos.

Byzovaya

Map showing the location of the Byzovaya site. Source: Slimak L. et al. 2011 (see reference #1)

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