Tres nuevas manos pintadas descubiertas en la cueva de Altamira

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El 26/01/19 se celebró la conferencia “Handpas. Las manos de la cueva de Altamira” impartida por el coordinador del proyecto europeo “Handpas Project. Manos del pasado” Hipólito Collado y la subdirectora del Museo Nacional de Altamira Carmen de las Heras.

Se presentaron los resultados de la investigación del citado proyecto con especial atención a las novedades que el estudio del arte rupestre de la cueva de Altamira ha arrojado.

Respecto a las manos de Altamira, las principales novedades son la localización de varias manos que ya habían sido identificadas por investigadores como Breuil y Obermaier y que debido a su mal estado de conservación no se habían podido ubicar, y la identificación de varias manos que no se conocían, todo ello gracias a las nuevas técnicas de análisis digital de imágenes que permiten ver lo que el ojo no ve.

Así, con estos últimos estudios, conocemos en la cueva de Altamira un total de nueve manos, todas ellas pintadas, de las que dos están realizadas por impresión de la mano sobre la roca (manos en positivo), y otras siete son siluetas, es decir pintando o soplando pintura a su alrededor (manos en negativo). Respecto a su localización ocho de ellas se encuentran en el techo de los polícromos y una de ellas en la Galería Final.

En el techo de polícromos, donde tres de las manos son perfectamente visibles, existen otras cinco, todas ellas en negativo, prácticamente invisibles a nuestra vista.

Entre las inéditas, la que denominamos “mano 3” está aerografiada en color negro y se ha podido identificar incluso la huella del antebrazo; así mismo la “mano 4” está aerografiada, en color rojo violáceo, estando muy perdida y por ello solo se pueden observar tres de los cinco dedos.

Respecto a la mano ubicada en la Galería Final, además de su peculiar ubicación en lo más profundo de la cavidad, presenta la peculiaridad de estar realizada en color negro y ser de pequeño tamaño, por lo que se puede considerar una mano infantil (de un niño o niña de entorno a 7 u 8 años pues su longitud es de 8 cm.).

Todos estos trabajos de localización e identificación han sido realizados sobre las imágenes fotográficas de Pedro Saura.

Fuente: Museo de Altamira (Facebook). Reproducido con permiso de la dirección del Museo.

Manos Altamira. Hands Altamira

Manos pintadas en la cueva Altamira. Painted hands in Altamira cave. Credit: Pedro Saura, Museo Nacional de Altamira

Three new painted hands discovered in the Altamira cave 

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¿Morir de éxito? Patrimonio, turismo y sostenibilidad

En las últimas semanas, dos artículos han subrayado la necesidad de reflexionar sobre el exceso de turismo en algunos museos y en determinados sitios naturales, en relación con su sostenibilidad. Como una imagen vale más que mil palabras, veamos la siguiente fotografía de un día cualquiera en el Louvre:

Gioconda Louvre

La Gioconda en el Louvre. Crédito: Singapore Press Holdings

  1. Cada día 20.000 personas pasan por la sala donde se encuentra La Gioconda. El Louvre recibe más de 10 millones de visitantes anuales, casi 4 veces más que el Museo del Prado. Y en 2018 ese número creció un 25%, según describe El País. Yo he estado en aquella sala dos veces y doy fe de que, en ambas, formaba parte de un tumulto similar al de la foto.
  2. Por otra parte, National Geographic se centra en el número excesivo de visitantes a sitios naturales señalados como en Islandia, país que recibe 2 millones de visitantes al año, 6 veces su población nacional. El géiser Strokkur o la Laguna Azul están normalmente repletos de turistas.

Una tercera noticia de actualidad que vinculo con este tema es la suspensión temporal de las visitas a la cueva de Altamira, porque el nivel de CO2 en su interior ha superado durante algunas semanas los umbrales establecidos por el Plan de Conservación Preventiva. Estos límites son conservadores para evitar que se desencadene una posible corrosión del soporte de las pinturas. Las visitas a la cueva original están limitadas a tan solo 5 personas a la semana (elegidas los viernes por sorteo), durante 37 minutos bajo un estricto protocolo de indumentaria e iluminación, y con un recorrido y tiempos de permanencia definidos para cada zona de la cueva. De esta forma, se analiza de manera continua la compatibilidad entre la presencia humana en la cueva y la conservación de las pinturas. La documentación de este Programa se puede consultar en la web del Museo de AltamiraSigue leyendo

Altamira: no todo son bisontes

Repetir visitas a museos hace redescubrir algunos pequeños tesoros en cada ocasión. El Museo de Altamira, además de tener una réplica exacta del gran techo de los polícromos, también expone una serie de reproducciones de paneles de arte rupestre de otras cuevas cántabras (tal vez lo más sorprendente del museo) y una selección muy buena de objetos prehistóricos.

De la neocueva ya escribí una presentación en otro post [ver aquí]. Hoy quiero destacar 5 piezas de distinta índole que me sorprendieron mucho en mi última visita (pinchar sobre las fotos para ampliar):  Sigue leyendo

Cómo pintar un bisonte en una cueva

1) Preparación:

  • Elegir lugar, techo o pared teniendo en cuenta grietas y resaltes naturales.
  • Considerar la posición que será necesaria adoptar para pintar.
  • Prever las dimensiones para el encaje de las figuras de forma armoniosa y proporcionada.
  • Preparar la cantidad de lamparillas de tuétano necesarias y su posición.
1-Preparacion

Pared de cueva Altamira (I). Lámpara de arenisca con ciervo grabado. Magdaleniense. Cueva de La Mouthe , Francia (D)

2) Grabado:  Sigue leyendo

Altamira

altamiraLa cueva de Altamira (Cantabria, España) contiene un conjunto de arte rupestre que es, a la vez, el primero que se descubrió (1879) y uno de los más importantes en el mundo, tanto por su antigüedad (abarcando desde 35.000 a 15.000 años) como por su calidad artística.

Es magistral la utilización de los abultamientos naturales de la roca para dar sensación de volumen, así como la selección de los colores por su viveza, y las técnicas empleadas: el grabado que delimita el contorno, y el dibujo que aporta realismo anatómico y movilidad, con trazo firme y sin haberse encontrado rectificaciones.

En 2002 se cerró la cueva al público para estudiar el impacto de las visitas sobre las pinturas. Desde febrero de 2014 se admiten visitas experimentales muy reducidas.

Sin embargo, es posible disfrutar el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira y una réplica de la cueva contenida en el mismo (la “neocueva”), que fueron construidos muy cerca de la cueva original.

El Museo contiene básicamente:

  • Un recorrido breve por los principales hitos de la evolución humana.
  • Una muestra de objetos coetáneos al periodo de ocupación de Altamira y hallados tanto en esta como en otras cuevas de Cantabria.
  • Una serie de reproducciones de paneles de arte rupestre de otras cuevas cántabras. Para mi gusto esto es, con diferencia, lo más sorprendente y lo mejor del Museo (aparte de la “neocueva”, claro está).

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