El fascinante y enigmático cráneo de Zuttiyeh

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Wadi Amud (“Valle del Pilar”) recorre 22 km desde las montañas orientales de Galilea hasta el Mar de Galilea. Su tramo inferior forma un cañón de 100 m de ancho en la roca caliza del Eoceno, donde existen numerosas cavidades formados por la actividad kárstica. Una de ellas es Zuttiyeh, con 20 m de largo, 12-18 m de ancho y 10 m de alto en la entrada. En 1925-26 F. Turville-Petre excavó 550 m3 de sedimentos y halló materiales interesantes correspondientes a las culturas Achelo-Yabrudenses (similares a la industria de Tabun E) y Musteriense, a los que se añadieron más objetos de la campaña de 1973 por G. Itzik y O. Bar-Yosef. Son conjuntos importantes para entender la transición entre esas dos culturas, junto con otro yacimientos cercanos como Qafzeh, Kebara, Tabun y Skhul.

En 1925, Turville-Petre halló un fósil humano en el nivel inferior: un cráneo que conserva el hueso frontal completo y la parte derecha de la cara (cigomático y esfenoides).

No hay dataciones absolutas de este sitio. Por correlación de su contexto arqueológico con los niveles Achelo-Yabrudenses que sí han sido datados (Tabun, Yabrud 1), se le estima entre 200 y 500 ka, situándole entre los fósiles humanos más antiguos del Próximo Oriente.

¿De qué especie es el cráneo de Zuttiyeh?

Inicialmente fue descrito como neandertal en distintos estudios, incluso un posible descendiente de poblaciones neandertales de Centroeuropa como Krapina o Ehringsdorf (Coon, 1963), o un neandertal arcaico próximo a Shanidar 1 o Tabun 1 y alejado del más moderno Amud (Suzuki y Takai, 1970).

A lo largo de casi un siglo, la interpretación del fósil ha ido recogiendo nuevas perspectivas según ha crecido el registro fósil de homininos de Asia occidental, y según han mejorado las dataciones y el entendimiento general de la evolución de los grupos humanos en esta región. Por ello, su asignación al linaje neandertal es cada vez menos común, dada su antigüedad superior a la de la mayoría de los homininos de Asia occidental ya conocidos. En definitiva, el cráneo de Zuttiyeh tiene un conjunto de rasgos que le hacen ser un espécimen realmente intrigante: toro supraorbital robusto, frente alta, marcado ángulo del borde inferior del cigomático, pequeña proyección de la región nasal, otros rasgos que indican una cara plana…

  • Algunos estudios como el de Vandermeersch (1989) llegan a desvincularlo completamente del linaje neandertal, y considerarlo una transición entre Homo erectus y la población de humanos modernos representada por Skhul y Qafzeh.
  • Para Sohn y Wolpoff (1993), las características de Zuttiyeh le alejan de humanos modernos y de neandertales, y le relacionarían más con la morfología de homininos del Pleistoceno Medio de Asia oriental como Zhoukoudian XI y XII. Este enlace entre los homininos del este y del oeste de Asia cuestionaría el origen único africano de los humanos modernos hace unos 200 ka.
  • Otros estudios lo sitúan más cercano a Homo sapiens (Zeitoun, 2001) o un candidato de Asia occidental a Homo heidelbergensis, compartiendo una misma población ancestral o «paleodeme» con Bodo, Elandsfontein, Kabwe, Ndutu, Eyasi y Omo 2 (Rightmire, 2009).
  • Freidline et al (2011) es el estudio métrico más completo hasta la fecha de Zuttiyeh. En él se le atribuye una morfología generalizada similar a Shanidar 5 (neandertal, Irak), Arago 21 (hominino del Pleistoceno Medio del sur de Francia) y Skhul 5 (humano moderno también de la región levantina, de hecho, próximo a Zuttiyeh). Y proponen que Zuttiyeh tiene rasgos indicativos de una población que dio lugar a humanos modernos y neandertales, si bien, dada su probable antigüedad posterior a la divergencia de ambos linajes, también puede ser un representante temprano del linaje neandertal.

Finalmente, Chris Stringer ha expresado su opinión para Nutcracker Man sobre este «fascinante y enigmático fósil» (lo que ha inspirado el nombre de este post). De hecho, en 1984 pudo estudiar el fósil y sus sorprendentes similitudes con una réplica del frontal del Cráneo XII de Zhoukoudian. Stringer lo explica:

Zuttiyeh obviamente no es un fósil de Homo erectus, pero creo que predominantemente muestra características primitivas, particularmente si ahora designamos una cara media plana como primitiva más que como un rasgo derivado moderno. En este sentido, ocuparía una posición como Jebel Irhoud, temprana en el linaje Homo sapiens, o puede que vinculado cerca del antepasado común de los Neandertales, sapiens y Denisovanos.

Probablemente se necesitarán más hallazgos del Pleistoceno Medio de Asia occidental para resolver las afinidades de Zuttiyeh, pero también podrán ayudar más estudios de los fósiles chinos como Dali y Harbin.

Posts relacionados:

Zuttiyeh, Arago 21, Skhul V, Shanidar 5 (side view mirrored). Credit: 1=Pierre-Francois Puech; 2,3,4=Roberto Sáez

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Sorteo de un ejemplar de «Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión»

Por cortesía de la editorial Almuzara, sorteamos un ejemplar de mi libro «Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión». Para concursar, hay que cumplir las siguientes condiciones:
  • Ser seguidor de este blog Nutcracker Man (puedes usar el botón «Follow Blog» que verás en esta misma página) y de la cuenta de Twitter @robertosaezm
  • Enviar tu nombre, correo electrónico y una línea a modo de reflexión sobre el tema del libro, a través de este formulario de contacto: https://nutcrackerman.com/contact/
  • El sorteo se realizará el lunes 24 de febrero a las 21 horas de Madrid, entre los que hayan enviado su participación válida antes de ese día a las 20 horas.
  • El ganador se anunciará en Twitter, y se le comunicará por correo electrónico, al que deberá responder con una dirección postal para que la editorial Almuzara le envíe el libro. El sorteo solo es válido para direcciones postales en España.

El comportamiento de los primeros Homo en Tanzania

Continuación de la entrevista a Manuel Domínguez-Rodrigo (parte 1 aquí: «Olduvai: tres homininos conviviendo en el mismo paisaje»), sobre los trabajos que lleva desarrollando en Tanzania desde 2006. Allí codirige un equipo hispano-tanzano (junto a Enrique Baquedano y Audax Mabulla) que investiga las capas más antiguas de la Garganta de Olduvai para desentrañar el origen del comportamiento humano, puesto en relación con la aparición de los primeros representantes del género Homo. Este trabajo se puede seguir en el sitio olduvaiproject.org. En 2019, el proyecto resultó finalista en la I Edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología otorgado por la Fundación Palarq, que apoya las misiones arqueológicas y paleontológicas españolas en el extranjero (fundacionpalarq.com).

 

Nuevos enfoques para descubrir yacimientos

Sobre el comportamiento de los primeros humanos, llevamos décadas discutiendo las mismas cuestiones: cómo se ha formado un determinado yacimiento, qué hacían con las herramientas, cómo conseguían los animales que comían ahí… De hecho, para empezar, seguimos sin conocer muy bien qué comían que no fueran animales: el grueso de la dieta, como no está preservada de forma directa o visual, la hemos ignorado.

Hay una parte fundamental que es necesario analizar con un trasfondo de biología evolutiva, ya que no hay ningún comportamiento subsistencial que no esté vinculado a una estrategia socio-reproductora, a un comportamiento social. Todos los modelos de conducta planteados desde hace 50 años se basaban en unos pocos yacimientos con preservación pobre, y había uno excepcionalmente preservado, el Zinj, como referente para todos ellos. No había ningún modelo que se planteara que no estuviera contrastado o fundamentado con este yacimiento. Y efectivamente Olduvai es un punto y aparte con respecto a todo lo demás que hay en África de estas cronologías. Pero se necesitan más yacimientos para comprobar si lo que cuenta Zinj es marginal o representativo de la conducta de estos homininos.

Lo que hemos hecho nosotros es cambiar la orientación. Entendemos que el mundo social de estos homininos no puede estudiarse solo desde un enfoque arqueológico: hemos mirado al paisaje actual con los ojos de cómo era hace 2 millones de años, y hemos aplicado herramientas de inteligencia artificial que nos ayuden a entender y a seleccionar partes de ese paisaje. Una vez que combinamos los dos enfoques, comenzamos a descubrir yacimientos nuevos por primera vez en 50 años, donde nadie había pensado que los hubiera. Y la fortuna nos acompañó, porque algunos de esos nuevos yacimientos están preservados igual de bien que Zinj, y además son antrópicos: son acumulaciones generadas casi exclusivamente por homininos, y varias de ellas sobre la misma paleosuperficie (exactamente sobre un mismo paisaje, aunque en momentos distintos).

En definitiva, es una vuelta a la estrategia original que planteó Mary Leakey: un yacimiento no se entiende bien si no eres capaz de abrir una ventana suficientemente grande, si no te acercas a él con los ojos del que se acerca a un campamento de cazadores-recolectores. Así, nos hemos acercado a esas ventanas de esos grupos de homininos, y vemos cómo están explotando toda la zona en ese momento.

Al abrirnos en extensión, la sorpresa es que algunos de estos yacimientos son todavía más espectaculares que Zinj, la ventana más grande que había al Pleistoceno inferior hasta hace poco tiempo. Zinj en su parte excavada es inferior a 300 m2, y nosotros hemos terminado de excavar un yacimiento que ha duplicado esa extensión: un espacio tan grande que podemos más o menos seguir la pista de ese grupo de homininos según se está moviendo sobre su superficie.

Foto © Proyecto paleoantropológico y paleoecológico de la garganta de Olduvai, IDEA (Instituto de Evolución en África)

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Conferencia y presentación de “Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión” 31/01/2020

El próximo viernes 31 de enero a las 19:00 horas tendrá lugar la presentación en Boadilla del Monte de mi primer libro “Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión” (editorial Almuzara), en una conferencia organizada por el Club de Ciencia Boadilla.

La cita será en el salón de actos del Centro de Formación municipal (C/ Victoria Eugenia de Battenberg, 10, 28660 Boadilla del Monte). El acceso es libre y gratuito hasta completar aforo. Se dispondrá de un punto de venta del libro, y al finalizar la conferencia con mucha ilusión firmaré su ejemplar a quien lo desee. ¡Espero que puedas venir a acompañarme en este evento tan especial!
Fotos del encuentro:

Covalanas: la cueva de las ciervas rojas (que se mueven)

El Monte Pando (o Monte Haza), ubicado en el norte de la Península Ibérica, se formó durante la Orogenia Alpina hace unos 40 millones de años (Ma). El choque de placas tectónicas hizo emerger la roca caliza que conformaba el fondo de un mar cálido existente desde hacía 120 Ma. La acción de corrientes de agua fue erosionando y disolviendo la roca caliza hasta formar numerosas cavidades, en cuyas paredes se conservan conchas fosilizadas de mejillones, lapas y otros moluscos. En diez de las cavidades del monte se han encontrado evidencias prehistóricas de ocupación humana, destacando Covalanas, Cullalvera, La Haza y El Mirón.

El Mirón y Covalanas están situadas una debajo de la otra. Tienen una situación estratégica dominando el fondo del valle y la confluencia de dos ríos (Calera y Gándara), y es un lugar claramente visible desde un amplio territorio. Covalanas es la primera cueva con arte que se descubrió en España después de Altamira, en 1903, poco antes que las demás cuevas de la misma zona. El nivel original del suelo estaba un metro por encima del actual (hasta los años 1950 no se rebajó), pero en la zona de pinturas está en su nivel original. Aunque pocos años después de su descubrimiento se describieron algunos objetos líticos y paleontológicos hallados en la entrada de la cueva, el conjunto está muy poco diagnosticado y no aporta información sobre su cronología. Se suele considerar que los humanos que pintaban en Covalanas realizaban su actividad principalmente en El Mirón, donde existe un gran yacimiento. La destacada presencia de estos sitios en el monte pudo haber influido en la elección de la superior, Covalanas, como sitio singular para llevar a cabo las pinturas parietales (no hay grabados ni arte mueble).

Covalanas consta de dos galerías independientes, y las pinturas se concentran a lo largo de tan solo 12 m en la galería derecha, en la parte más profunda de la misma. En la galería izquierda hay también algunos restos de trazos negros. Se le llama también la cueva de las ciervas rojas, porque de las 22 representaciones zoomórficas 18 son ciervas, una de ellas tal vez preñada (muy similar a la cierva preñada de El Pendo); también hay un ciervo, un uro, un caballo, otro zoomorfo con rasgos híbridos, y varios signos y restos de coloración sueltos.

Plano de la Cueva de Covalanas. Imagen: Moure A, González M, González C (1990). Las pinturas rupestres paleolíticas de la Cueva de Covalanas (Ramales de la Victoria, Cantabria). Trabajos de prehistoria 47

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