200.000 años de mestizaje recurrente entre neandertales y humanos modernos

200.000 años de mestizaje recurrente entre neandertales y humanos modernos

Utilizando genomas de 2000 humanos modernos, así como de tres neandertales procedentes de Vindija (Croacia) y de las cuevas de Denisova y Chagyrskaya (montañas de Altai, Rusia), mediante técnicas de aprendizaje automático se ha conseguido mapear el flujo genético recurrente entre estas especies humanas durante los últimos 200.000 años (Liming Li et al., 2024). Este trabajo aporta interesantísimos hallazgos que ayudarán a orientar nuevos estudios sobre cómo y cuándo se produjeron eventos de hibridación de las dos especies:

  • Una primera oleada de contactos sucedió hace unos 200-250 ka (miles de años), otra hace unos 100-120 ka, y la mayor de las tres hace unos 50-60 ka.
  • Los genomas neandertales de Vindija y Altai tienen un 2,5% y 3,7% de secuencias introgresadas por humanos modernos (HM), respectivamente. Los neandertales absorbieron ADN de los HM al menos en dos ocasiones, y esto tuvo un impacto significativo en el genoma neandertal, especialmente en los primeros episodios de mestizaje.
  • Este análisis descarta que ocurriera un largo período de estancamiento tras el surgimiento de nuestra especie, sino que demuestra una rápida migración hacia fuera y dentro de África tras nuestra aparición, tal como venimos observando de manera creciente en el registro fósil euroasiático. Los HM interactuaron con neandertales y denisovanos con más frecuencia y antes de lo que se reconocía anteriormente.
  • Buscando rastro de HM en los genomas de los neandertales, se observa que los descendientes de esas primeras oleadas de apareamientos entre neandertales y HM debieron de permanecer con los neandertales, por lo que no dejaron ningún registro en los humanos vivos.
  • Además, se ha obtenido una nueva estimación del tamaño que alcanzaría la población neandertal, bastante inferior a la que se pensaba. Cuantificaciones anteriores estaban basadas en modelos genéticos que usan la variación o diversidad genética como indicador del tamaño de la población. El nuevo trabajo observa que la diversidad aparente provenía de secuencias de ADN que habían sido extraídas de los HM, cuya población es mucho mayor, y reduce la población efectiva de neandertales de unos 3400 individuos reproductores a unos 2400.
  • Los autores defienden el modelo de asimilación como explicación de la desaparición de esta especie, según el cual las poblaciones neandertales se fueron reduciendo progresiva y lentamente, estando al borde de la extinción durante mucho tiempo, hasta que el acervo genético de los últimos representantes se absorbió en los HM.

Sigue leyendo

Thorin, ¿realmente neandertales solitarios?

Thorin, ¿realmente neandertales solitarios?

Existieron al menos dos linajes neandertales en Europa occidental, y posiblemente un tercero todavía nada claro. El individuo apodado Thorin procede de la cueva de Mandrin, en el sureste de Francia. Se descubrió en 2015, en la entrada del abrigo rocoso entre las capas superiores y el nivel B2. Se han encontrado 31 dientes (tenía 34, siendo el primer neandertal hallado con molares supernumerarios), así como su mandíbula, fragmentos del cráneo, falanges y otros restos óseos. Thorin está asociado a un abundante registro arqueológico de neandertales tardíos, que está fechado hace entre 50-42 ka (miles de años).

Reconstrucción de la mandíbula y dientes de Thorin. Crédito: Ludovic Slimak

El material genético conservado en los dientes y en la mandíbula de Thorin releva que su población se separó significativamente de los neandertales llamados clásicos durante más de 50 ka, desde hace unos 105 ka hasta su extinción, hace unos 42 ka. Estos neandertales clásicos son los que cuentan con los rasgos morfológicos más típicos que tanto nos gusta ilustrar cuando establecemos una comparación con los humanos modernos: cara media proyectada, moño occipital, toro supraorbital, cráneo alargado que abarca un cerebro grande, caja torácica y pelvis anchas, etc. El estudio morfológico de esos 31 dientes muestra que tienen rasgos típicos de los neandertales del MIS 5–3, así como un desgaste oclusal avanzado, especialmente en los dientes anteriores, lo que sugiere la participación de sus dientes en actividades paramasticatorias o no masticatorias, como se observa en muchos otros individuos de esta especie.

El genoma de Thorin también ha permitido identificar a un antepasado suyo (perteneciente a su mismo linaje), el individuo Gibraltar-1 (Forbes’ Quarry, apodado Nana), con una antigüedad estimada de 80-100 ka, aunque no está bien datado (Stringer, 2025). Además, parece sugerir la existencia de un linaje neandertal “fantasma” en Europa en la misma época, distinta de tanto de los neandertales clásicos como del grupo de Thorin.

Gibraltar-1 (Nana). Crédito: Roberto Sáez

Sigue leyendo

La nueva mandíbula de Australopithecus anamensis sí hace replantear algunas cuestiones

La nueva mandíbula de Australopithecus anamensis sí hace replantear algunas cuestiones

[English version below]

En 2011 se descubrió una mandíbula de hominino en Ileret (Kenia), concretamente en el área paleontológica 40, al noreste del Lago Turkana. Su número de catálogo es KNM-ER 63000 y está datada en unos 4,3 Ma (millones de años). Cabe destacar que los restos paleontológicos y arqueológicos en esta región pueden fecharse con mucha precisión, gracias a la presencia de capas volcánicas que permiten dataciones radiométricas, así como a la estratigrafía que se ha ido definiendo y revisando a lo largo de décadas.

El fósil KNM-ER 63000 es un fragmento mandibular bastante desgastado y erosionado, que incluye una corona de M2 rota y alvéolos en otras posiciones dentarias. A pesar de esto, conserva suficiente anatomía diagnóstica en el cuerpo mandibular anterior y la geometría de la arcada dentaria para ser atribuido a Australopithecus anamensis. Destacan dos rasgos en particular: 1) el eje de la sínfisis fuertemente inclinado con una superficie externa basalmente convexa y recortada y un cuerpo lateral que se extiende inferomedialmente debajo de la fila canino-premolar, y 2) la alineación del alvéolo canino con el eje poscanino.

En 2019 ya sorprendió la antigüedad de 3,8 Ma estimada para el cráneo MRD VP-1/1 de Au. anamensis, encontrado en 2016 en Woranso-Mille (Etiopía), ya que indicaba la coexistencia de representantes de Au. anamensis durante unos 100.000 años con sus teóricos descendientes, Au. afarensis, representados, por ejemplo, por el hueso frontal BEL-VP-1/1 de Belohdelie datado en 3,9 Ma (Asfaw, 1987; Haile-Selassie et al., 2019). Es probable que los taxones Au. anamensis–Au. afarensis se superpusieran en el tiempo (Du et al., 2020), lo que cuestionaría su relación directa que suele asumirse de ancestro-descendiente mediante evolución anagenética.

En esta ocasión, la sorpresa radica en que se extiende el límite temporal de la aparición de Au. anamensis hasta los 4,3 Ma. Hasta ahora, se asignaba una antigüedad máxima de 4,2 Ma para los fósiles de esta especie procedentes de Kanapoi (Kenia), como el maxilar KNM-KP 29283 y la mandíbula KNM-KP 29281 (holotipo de la especie).

¿Cuál es la importancia de este hallazgo?

Recordemos a Ardipithecus ramidus, uno de los homininos basales, que vivió hace 4,5-4,3 Ma (White et al., 1994; Semaw et al., 2005). Esta especie tiene un gran protagonismo en la literatura científica sobre evolución humana, ya que se conoce el 45% del esqueleto de Ardi, una hembra de 120 cm y 50 kg, incluyendo algunos huesos clave para entender su anatomía (cráneo, dientes, pelvis, manos, pies, brazos y piernas). Ardi ha permitido realizar importantes planteamientos sobre el contexto, ritmo y modo de la evolución de los primeros homininos (por ejemplo, el posible origen de la bipedación en ambiente boscoso), y sugerir que los primeros representantes de Australopithecus podrían haber descendido de Ardipithecus ramidus (White et al., 2009). Sin embargo, este argumento parece debilitarse ahora en el caso de Australopithecus anamensis, debido a la brecha morfológica entre ambos, especialmente en la notable diferencia de robustez observada en el sistema masticatorio. 100.000 años de diferencia no parecen suficientes para sustentar una relación filética entre ambos taxones. Sigue leyendo

El arte narrativo más antiguo: Sulawesi

El arte narrativo más antiguo: Sulawesi

En trabajos anteriores, conocimos las dataciones de las representaciones pictóricas rupestres más antiguas conocidas, realizadas hace más de 45 ka (miles de años) en la isla de Sulawesi (Indonesia). Esas dataciones se obtuvieron mediante el análisis de series de uranio (U-series) de los depósitos de calcita que recubren las pinturas en varias cuevas de piedra caliza de Maros-Pangkep, en el sur de la isla. Más abajo se explican cuáles son esos paneles pictóricos y sus antigüedades.

El método de datación se basa en la medición del decaimiento radiactivo de isótopos de uranio a torio, proceso que ocurre de manera constante a lo largo del tiempo. Dado que el torio no es soluble en agua, no se incorpora a los depósitos minerales desde el entorno, permitiendo que su presencia en la calcita sea exclusivamente el resultado del decaimiento del uranio. Al analizar la cantidad relativa de uranio y torio, se puede determinar la edad del depósito. y, por tanto, la del pigmento que está justo por debajo. Un nuevo trabajo emplea una variación de esa tecnología, series de uranio por ablación láser (LA-U-series), que emplea un láser para quemar capas de calcita de menos de 50 micras de espesor justo encima del pigmento. Con este método se puede estimar con mayor precisión la edad del depósito más antiguo, y por tanto de la pintura. Además, es menos destructivo por requerir muestras más pequeñas.

1) Leang Karampuang: 51.200 años

En este panel de techo existe una gran pintura roja que representa un probable cerdo verrugoso (Sus celebensis) de casi un metro de ancho, en posición estática, con la boca parcialmente abierta. Esta especie de suido es pequeña (de 40 a 85 kg), con patas cortas, verrugas faciales, y muy abundante en Indonesia. Junto a él, hay tres figuras humanas en posición dinámica cerca de la cabeza del cerdo, que tienen aparentemente los brazos extendidos, y dos de ellas sostienen un objeto similar a un palo o una varilla. La datación de la figura del cerdo mediante la nueva técnica mencionada es de al menos de 51,2 ka. Existen dos huellas de manos contemporáneas a la figura. Hay otros cinco cerdos pintados en esta cueva, pero sin relación con el primero.

Panel de Leang Karampuang. Crédito: Oktaviana, A.A., Joannes-Boyau, R., Hakim, B. et al. (2024)

Sigue leyendo

Denisovanos en la meseta tibetana durante más de 100.000 años

Denisovanos en la meseta tibetana durante más de 100.000 años

[English version below]

Además de la cueva Denisova en Rusia, otros dos yacimientos han permitido identificar una posible presencia denisovana a través de estudios genéticos y proteómicos: la cueva Tam Ngu Hao 2 en Laos y la cueva Karst Baishiya (BKC), en la meseta tibetana, a 3280 metros de altitud, en el condado de Xiahe. En 2019 conocimos una mandíbula (Xiahe 1) procedente de BKC, uno de los fósiles denisovanos más antiguos conocidos. Un año después, en 2020, también se publicó el hallazgo de ADN mitocondrial denisovano en el sedimento de BKC, testigo de la presencia de este grupo humano en al menos tres momentos distintos: hace 160 ka, 100 ka (capa 7) y 60 ka (capa 4), y posiblemente tan tarde como hace 45 ka (final de la capa 4).

Ahora, combinando identificaciones morfológicas y zooarqueología por espectrometría de masas (ZooMS), se han podido identificar taxonómicamente 2005 de los 2567 especímenes de fauna recuperados en las recientes excavaciones en BKC. Entre ellos destaca un nuevo fósil humano, una costilla (Xiahe 2, ver figura 1). Atendiendo al análisis proteómico del colágeno, este hueso posiblemente perteneció a un individuo denisovano. El resto de huesos son principalmente de bóvidos (por ejemplo, caprinos, yaks salvajes y gacelas tibetanas) y équidos, junto con carnívoros, pequeños mamíferos y aves.

Fig. 1. Xiahe 2, una costilla humana posiblemente denisovana. Crédito: Xia, H., Zhang, D., Wang, J. et al. (2024)

El nuevo denisovano procede de la capa 3, fechada en 48-32 ka. Recordemos que la datación de la mandíbula Xiahe 1 por series de uranio arrojaba unos 160 ka. Esta mandíbula procedería de las capas 10, 11 o inferior, aunque no puede determinarse con seguridad porque la recuperó un monje budista en 1980 cuando se retiró a meditar en la cueva. El rango de antigüedades observado con presencia humana indica que ese lugar podría haber estado habitado en distintos momentos por grupos denisovanos a lo largo de milenios. Los autores consideran razonable suponer que los denisovanos ocuparon BKC al menos desde alrededor de 167 ka (edad promedio de la capa 10) hasta alrededor de 40 ka (edad promedio de la capa 3), y posiblemente desde hace más de 224 ka (edad máxima de la capa 10) hasta hace 32 ka (edad mínima de la capa 3). Sigue leyendo