La isla de Flores en Indonesia, ha sido siempre un «mundo perdido» durante el Pleistoceno (periodo desde hace 2,5 millones de años hasta hace 12.000 años). Aunque la acumulación de hielo en periodos glaciares hace descender el nivel del mar, siempre ha habido un brazo oceánico muy ancho que separaba a Flores. A pesar de ello, tal vez en los momentos donde ese brazo se estrechaba (hablo de «momentos» que duraban durante miles de años), distintas especies de animales pudieron llegar allí. Entre ellos, llegaron los Homo erectus que poblaban el sur de Asia hace un millón de años. Por un proceso llamado especiación alopátrica debido al aislamiento geográfico extremo, la evolución allí dio lugar a especies endémicas como animales elefantes enanos o ratas gigantes, pero también a homínidos enanos.
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Homo antecessor: una cara moderna de hace 800.000 años
En julio de 1994 se descubrió en Atapuerca el primer fósil de una nueva especie, Homo antecessor. Fue en una cata de 7 m2 en Gran Dolina, de cuyo nivel TD6 se han extraído en total 160 fósiles de un mínimo de 11 individuos distintos. En los próximos años la excavación de este yacimiento llegará de nuevo al nivel TD6, donde se estima que esperan cientos de nuevos fósiles humanos que permitirán una mejor caracterización de esta especie.
Pero conocemos ya mucha información sobre Homo antecessor. Los restos hallados hasta ahora representan múltiples partes del esqueleto y distintas edades: desde los 3-4 años hasta los 20. El esqueleto poscraneal sugiere una estatura de entre 1,65-1,85 m y un peso de 60-90 kg. Pero en este post quiero detenerme en la morfología facial de Homo antecessor, que en su día “rompió moldes” respecto a los patrones evolutivos que se podrían esperar en una especie humana de hace al menos 780.000 años.
El yacimiento paleontológico de Somosaguas: la campaña 2016
Muy cerca de Madrid, en el campus universitario de Somosaguas, desde 1998 se viene desarrollando un proyecto paleontológico muy interesante: la excavación y estudio de varios yacimientos del Mioceno (dos principales y varias catas) con evidencias de fauna de hace 14 millones de años. Este campus se construyó en 1968, aunque los primeros restos no se descubrieron hasta 1989, y aún pasaron otros 9 años hasta la primera campaña de excavaciones.
Existen dos yacimientos principales: Somosaguas Norte con presencia de grandes vertebrados, y Somosaguas Sur con microvertebrados. En total se han recuperado más de 6000 fósiles que representan a 28 especies distintas incluyendo 24 de mamíferos:
- Mastodontes (Gomphotherium)
- Rinocerontes (Prosantorhinus)
- Équidos (Anchitherium, un pequeño caballo con tres dedos en cada extremidad)
- Rumiantes (bovoides como el Tethytragus, cervoides como el Heteroprox)
- Suidos (Conohyus, semejantes a los jabalíes)
- Carnívoros (Pseudaelurus, Amphicyon – un género extinto conocidos como osos-perro)
Entre los microvertebrados: roedores (Heteroxerus, Galerix, Cricetodon soriae – una especie de hámster definida a partir de los restos de este yacimiento), pikas, aves, tortugas….

Restos de Prosantorhinus y Tethytragus del yacimiento de Somosaguas. Foto: https://www.flickr.com/photos/paleosomosaguas/with/5011387239/
Arte y muerte en el Montgó
Os presento un post invitado que nos acerca al trabajo de campo: Ferran Lloret escribe sobre el Montgó, una «montaña mágica» en el Levante español con una importante cavidad-santuario.
El Montgó, la montaña insignia de la comarca de la Marina Alta situada al Norte de la provincia de Alicante, agrandó aún más su leyenda de ‘monte mágico’ en el verano de 1989.
El grupo de espeleólogos de la localidad de Gata, mientras buscaban otra vía de acceso a la cima, descubrieron por casualidad la Cova del Barranc del Migdia (Cueva del Barranco de Mediodía). Una cavidad con un dificilísimo acceso, hecho que ha posibilitado que se conserve intacto su depósito arqueológico. Además, Migdia se encuentra entre los 5 yacimientos de la Comunidad Valenciana que posee enterramientos asociados a pinturas rupestres.
Altamira: no todo son bisontes
Repetir visitas a museos hace redescubrir algunos pequeños tesoros en cada ocasión. El Museo de Altamira, además de tener una réplica exacta del gran techo de los polícromos, también expone una serie de reproducciones de paneles de arte rupestre de otras cuevas cántabras (tal vez lo más sorprendente del museo) y una selección muy buena de objetos prehistóricos.
De la neocueva ya escribí una presentación en otro post [ver aquí]. Hoy quiero destacar 5 piezas de distinta índole que me sorprendieron mucho en mi última visita (pinchar sobre las fotos para ampliar): Sigue leyendo


