¡Todos los 20 Homo naledi analizados son hembras!

¡Todos los 20 Homo naledi analizados son hembras!

Recordemos la enigmática especie Homo naledi, de tamaño sorprendentemente pequeño, conocida solo en el sistema de cuevas sudafricanas de Rising Star. Este grupo humano existió hace unos 300.000 años, de forma casi contemporánea a la evolución de Homo sapiens en regiones no muy lejanas. Madupe et al. (2026) han estudiado la proteína amelogenina de 23 dientes de H. naledi, pertenecientes a un mínimo de 20 individuos. Esta proteína tiene variantes específicas diferentes según provenga de un gen del cromosoma X femenino o de un gen del cromosoma Y masculino. Los autores han hallado que, en 19 de los 20 individuos la variante AMELY (macho) estaba ausente (probabilidad >95%), y también lo estaba probablemente (50-95%) en el otro. Por tanto, entre 10 individuos adultos y 10 subadultos analizados, aparentemente todos son hembras.

Este es un hallazgo totalmente inesperado. Para que nos hagamos una idea, en una muestra de 20 individuos distintos, asumiendo una proporción sexual poblacional de 1:1, la probabilidad de encontrar todos los individuos hembra es extremadamente baja, 0,0000954%.

Por tanto, el estudio a mí me genera muchísimas preguntas que deberán ser trabajadas a partir de ahora:

  • Tenemos que revisar cualquier interpretación previa respecto al leve dimorfismo sexual que se había predicho entre machos y hembras de la especie, atendiendo a la distinción entre el tamaño de los esqueletos. Destaca el espécimen U.W. 102a (individuo LES1, apodado Neo), considerado tradicionalmente uno de los mejores candidatos a macho por su robustez, tamaño corporal y craneal. Pues bien, este individuo también carece de AMELY, es hembra.
  • Nos sorprendía el pequeño tamaño de estos humanos (del orden de 150 cm y 45 kg), resultando ahora que todos los especímenes de la muestra analizada son hembras. Hemos de esperar a la aparición de machos de H. naledi para revisitar nuestras interpretaciones del tamaño corporal. Podemos incluso especular con un tamaño corporal de machos y un dimorfismo sexual tal vez más próximo al de los humanos modernos que estaban evolucionando no lejos del sistema Rising Star.
  • ¿Puede corresponder este hallazgo a una motivación económica, el reparto de tareas entre machos y hembras? Para ello, debemos asumir que las hembras eran más pequeñas y podían acceder con menos dificultad por las galerías de Rising Star para realizar alguna actividad determinada. Sin embargo, el tamaño de los subadultos de ambos sexos no excedería el de una hembra adulta, lo que debilita esta hipótesis.
  • ¿Puede corresponder a una motivación cultural, una práctica funeraria por la cual depositaron solo cuerpos de mujeres en las cuevas? Ni siquiera hay bebés de sexo masculino que habrían sido enterrados con sus madres. Este escenario cultural reforzaría la hipótesis funeraria en H. naledi que ha sido cuestionada o, más bien, ilustraría una práctica funeraria muy concreta.
  • En el estudio se menciona como referencia la proporción de sexos desequilibrada 1:0,5 (F:M) en los individuos de la cueva portuguesa del Escoural (Granja et al., 2023), pero este caso es del Neolítico.
  • A mí me gusta más pensar en la Sima de los Huesos (España) que, con 430 ka de antigüedad, es un caso mucho más próximo cronológicamente al de H. naledi. Entre los 29 individuos de la Sima, el sesgo existente es el fuerte predominio de adolescentes y adultos jóvenes, que representan a más del 80%. En cambio, no hay sesgo por sexos en la Sima. Este caso suele considerarse un depósito intencional, con el que a veces se ha comparado a Rising Star.
  • Sin tener machos, tampoco podemos apresurarnos a buscar encajes de la escasa variabilidad morfológica de H. naledi comparándola con la de otras especies humanas. Además, H. naledi presenta dos sustituciones de aminoácidos: una variante derivada en la amelogenina X (AMELX) respecto a los demás representantes conocidos del género Homo y una variante arcaica P635 en COL17A1 (una proteína estructural presente en las células que forman el esmalte), identificada en cinco individuos. Esta última también aparece en dos ejemplares de Paranthropus robustus (SK835 y SK14132), mientras que humanos modernos, neandertales y denisovanos presentan la variante derivada A635. Más incógnitas a despejar.
  • Además, no hay variación en las secuencias de proteínas analizadas. Todos los individuos tenían secuencias muy similares. Esto podría indicar el aislamiento de esta población humana y/o su descendencia de una población fundadora muy pequeña. Una población grande y diversa es inconsistente con estos resultados.
  • Las conclusiones de este trabajo se verían alteradas si se demostrara que algunos machos de H. naledi presentaban una deleción o una mutación del gen AMELY que impidiera su detección mediante paleoproteómica. Los autores consideran poco probable este escenario y descartan que la ausencia de AMELY se deba simplemente a limitaciones técnicas o a una mala conservación de la proteína, ya que en otros fósiles de Australopithecus africanus, Paranthropus robustus y Homo antecessor sí se han identificado con éxito individuos masculinos mediante este mismo procedimiento.
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Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución

Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución

Grabación del webinar «Cuidar para cooperar: Reflexiones desde la evolución» impartido por el profesor Agustín Fuentes para la Sociedad de Estudios de Bioarqueología del Cuidado (SEBioC) el 13/04/26.

Las principales ideas son:

  • El nicho humano va más allá de cuerpos y herramientas: constituye un sistema complejo de interacciones bioculturales que abarca entornos ecológicos, relaciones sociales, lenguaje y creencias.
  • El estudio de la evolución humana no debe limitarse a lo biológico o material, sino abordarse junto con estos factores bioculturales. Es probable que este marco tenga su origen incluso antes de nuestro género Homo (hace más de dos millones de años).
  • La organización social humana se articula en grupos y comunidades, no solo en relaciones diádicas. Este desarrollo involucra a múltiples individuos y se apoya en una infancia prolongada, que favorece el aprendizaje social intenso y distribuye los costes energéticos.
  • El desarrollo de la tecnología ha sido clave en la evolución neurológica y social, al impulsar tanto el aprendizaje como la transmisión cultural mediante círculos activos de retroalimentación social.
  • En este contexto, aparecen evidencias fósiles de cuidado a individuos heridos o enfermos, lo que refleja la complejidad de estos círculos sociales. La cooperación, el cuidado y los vínculos emocionales emergen como elementos centrales del nicho humano y resultan básicos para comprender su evolución.
  • Asimismo, se observa un reconocimiento creciente de prácticas mortuorias y cuidado tras la muerte como parte del comportamiento humano ancestral. Estas prácticas amplían la noción de cuidado más allá del individuo vivo, incorporando la relación cultural con los muertos.
  • Este marco apunta a una dimensión social y emocional que trasciende el desarrollo tecnológico y biológico en el género Homo, con evidencias documentadas anteriores al millón de años y un aumento significativo a partir de hace unos 400.000 años. A medida que crece esta complejidad, el patrón del cuidado se integra como un elemento clave en las dinámicas de cooperación entre individuos, grupos y comunidades, incluyendo también la interacción con otras especies (como animales domesticados o plantas cultivadas).
  • Es necesario reabrir y revisar el material arqueológico desde la perspectiva del cuidado, incluidas las prácticas mortuorias, para enriquecer las interpretaciones científicas. La investigación multidisciplinar y el uso de tecnologías emergentes (como la genómica o el modelado energético y comunicacional) ofrecen gran potencial para comprender la evolución humana desde enfoques innovadores.
Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2025

Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2025

Este trimestre que cerramos ha venido cargado de novedades: nada menos que 49 trabajos recopilados, que muestran cómo este campo sigue despertando interés, tanto en la comunidad científica como en el público general. Ahora bien, siguiendo mi campaña contra los titulares exagerados, conviene recordar que cada hallazgo no supone “reescribir la historia de la evolución humana”. ¿Lo habríamos tenido que hacer 49 veces en un solo trimestre? Comprendamos el significado de cada avance en su contexto.

  • El ilion experimentó dos innovaciones clave en la evolución humana que hicieron posible la bipedación: la reorientación de la placa de crecimiento ilíaca perpendicular a la columna vertebral, y una osificación ilíaca humana tardía (Senevirathne, Fernandopulle, Richard et al., 2025).
  • Los chimpancés del valle de Issa (Tanzania) pasan tanto tiempo en los árboles como los chimpancés de bosques más densos. Además, no solo trepan, sino que también suelen ponerse de pie y desplazarse erguidos sobre las ramas, usando los brazos para equilibrarse mientras buscan alimento. Se trata de un entorno parecido al de los primeros homininos de hace entre 4 y 7 Ma (millones de años), que aún mostraban adaptaciones claras para trepar, como brazos largos y dedos curvados. Aquellos homininos pudieron haber combinado vida arbórea y terrestre y desarrollado el caminar erguido en las ramas, aprendiendo el equilibrio antes de dominar la marcha en espacios abiertos (Drummond-Clarke et al., 2025).
  • Baker, Barton y Venditti han hallado en 95 primates fósiles y actuales una correlación entre la longitud del pulgar, una característica clave del agarre de precisión, y el tamaño del cerebro, utilizando métodos filogenéticos bayesianos. En concreto, no se ha encontrado un vínculo con el tamaño del cerebelo, pero sí una fuerte relación con el tamaño del neocórtex, lo que puede reflejar el papel de las cortezas motora y parietal en las habilidades sensomotoras asociadas con la manipulación fina.
  • El análisis de ocho dimensiones poscraneales sugiere que tanto Australopithecus afarensis como Australopithecus africanus presentan un alto grado de dimorfismo sexual de tamaño, significativamente mayor que el de los chimpancés y los humanos modernos. A su vez, Au. afarensis tiene mayor dimorfismo que Au. africanus (Gordon, 2025).
  • El estudio de las clavículas de Au. afarensis, en particular las del individuo juvenil DIK-1-1 y del adulto KSD-VP-1/1, en comparación con las de simios actuales, revela una geometría cortical que sugiere un comportamiento arbóreo sostenido en estos homininos, incluyendo suspensión y escalada (Farrell y Alemseged, 2025).
  • La introducción en la dieta de los australopitecos de vegetales duros como las gramíneas precedió en unos 700 ka a la adaptación de su dentición, con el desarrollo de molares más largos y la reducción del tamaño de los dientes en un 5% cada 1000 años. Fannin y colaboradores han observado que los Au. afarensis dejaron de consumir frutas, flores e insectos para alimentarse de pastos y juncos hace entre 3,4 y 4,8 Ma, a pesar de carecer de los dientes y el sistema digestivo óptimos para comer estas plantas más duras y resistentes. Los homininos habrían podido maximizar los nutrientes derivados de estas plantas a medida que sus dientes se volvían más eficientes para descomponerlas. Posteriormente, hace unos 2 Ma los isótopos de carbono y oxígeno en los dientes de los primeros Homo cambiaron abruptamente, por la reducción del consumo de pastos y el aumento relativo del agua probablemente contenida en tubérculos, bulbos y cormos, tejidos vegetales de alta energía. En este momento los dientes muestran un cambio repentino en forma y tamaño más adecuado para comer tejidos cocinados.
  • Los homininos de Nyayanga (Kenia) fabricaron herramientas olduvayenses hace 2,6 Ma principalmente a partir de materia prima no local, transportada hasta 13 km para aprovechar su calidad (Finestone et al., 2025). Con esta antigüedad, los autores de aquellas herramientas pudieron ser representantes de Homo tempranos o Paranthropus, cuya presencia se ha documentado en el mismo nivel NY-1. Las anteriores evidencias de transporte de materias primas estaban datadas en unos 2 Ma, procedentes de Kanjera South (a 15 km de Nyayanga) y de Olduvai y Ewass Oldupa en Tanzania. El mismo trabajo recopila una comparativa de lugares y distancias de transporte. Se han observado transportes similares realizados por chimpancés durante unos 2 km.
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Skhul 1: un cráneo infantil con indicios de hibridación

Skhul 1: un cráneo infantil con indicios de hibridación

Una reevaluación morfológica del cráneo infantil Skhul 1, procedente de Monte Carmelo (Israel), se suma a la colección de individuos potencialmente híbridos de Homo sapiens y Homo neanderthalensis. Este individuo pertenece al magnífico conjunto de restos humanos encontrados en las cuevas de Skhul y Qafzeh en la década de 1930 por Theodore McCown y Dorothy Garrod. En aquellas excavaciones se recuperaron los esqueletos de 7 adultos y 3 niños, en apariencia enterrados intencionalmente, así como varios huesos aislados atribuidos a otros 16 individuos, junto con restos de fauna e industria lítica Levallois. Tradicionalmente, los restos humanos se han considerado como representantes de H. sapiens, aunque algunos especímenes muestran determinados rasgos que siempre han despertado dudas. De hecho, originalmente los restos de Skhul, junto con los de la cueva próxima de Tabun, se consideraron una transición entre neandertales y humanos modernos (McCown y Keith, 1937-1939).

Skhul 1 fue el primer fósil descubierto en la cueva. Se trata del cráneo de una niña de 3 a 5 años. Su antigüedad se estima en unos 140 ka (miles de años). El nuevo estudio (Bouvier et al., 2025) combina técnicas de escaneo microtomográfico, reconstrucción digital y análisis morfométrico para examinar su anatomía, dentro de un marco ontogenético en comparación con una muestra de cráneos infantiles de H. sapiens modernos, neandertales y H. erectus.

Cráneo Skhul 1. Crédito: Israel Hershkovitz/Tel Aviv University.

El volumen endocraneal reconstruido se estima en torno a 1100 cc, un valor elevado para su edad cronológica, en el extremo superior del rango conocido para humanos modernos infantiles (1050–1150 cc a esa edad), y parcialmente solapado con valores de neandertales subadultos.

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Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2024

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2024

¡Se acaba otro año! 2024 ha sido especial para este blog: Nutcracker Man ha vivido su décimo aniversario. A lo largo del año, he recopilado un total de 137 novedades en los resúmenes trimestrales, de las cuales 33 corresponden a este último trimestre. ¡Aquí van! Espero que las disfrutéis.

  • Se ha identificado un importante pulso de actividad volcánica que tuvo lugar durante el desarrollo del valle del Rift hace entre 3,4 y 3,8 Ma (millones de años), seguido de cuatro periodos adicionales de intenso vulcanismo explosivo. En cada una de estas fases, existieron varios eventos explosivos de gran tamaño, algunos de los cuales capaces de producir depósitos volcánicos de hasta decenas de metros de espesor. Estos eventos modificarían enormemente el paisaje de amplias regiones, volviéndolas inhabitables durante mucho tiempo, posiblemente afectando al clima a escala global, y con una potencial influencia en la evolución de Australopithecus hacia las primeras formas de Homo [+].
  • En el momento de la transición Plioceno-Pleistoceno, el paisaje en el norte de África era árido en general, pero estaba dominado por un mosaico que incluía pastizales abiertos, áreas boscosas, humedales y aridez estacional. Este paisaje diverso y la disponibilidad de recursos probablemente facilitaron la ocupación de la región por mamíferos, incluidos potencialmente los homininos. A estas conclusiones llega el análisis multidisciplinar (análisis isotópicos y de desgaste dental en restos fósiles, estudio de polen, biomarcadores vegetales, micromamíferos y algas) del sitio marroquí de Guefaït-4, que también revela la presencia más antigua conocida de plantas C4 (pastos, juncos o arbustos leñosos) en el norte del continente africano [+]. Recordemos que las evidencias más antiguas de homininos en el norte de África proceden de Ain Boucherit (Argelia), a unos 1000 km al este de Guefaït, con herramientas de piedra y restos de fauna asociados datados en unos 2,44 Ma.
  • Los hábitos de agarre, orientados por ejemplo al uso de herramientas de piedra, ya eran sorprendentemente similares en algunos homininos como Au. sediba a las de los humanos. Las entesis de Au. sediba sugieren patrones de actividad muscular en las manos consistentes con un conjunto similar de actividades manuales habituales en Homo posteriores. En contraste, Au. africanus y Au. afarensis muestran cambios entesiales con patrones en mosaico indicativos de manipulación tanto humana como simiesca. Mientras que investigaciones anteriores sobre las manos de los primeros homininos se centran en la forma general de los huesos para obtener pistas sobre las habilidades mecánicas y la eficiencia de la manipulación, este nuevo trabajo se enfoca en los cambios entesiales como indicadores más robustos de la actividad habitual individual, y examina las estructuras óseas que responden mejor a la carga biomecánica, los sitios de inserción muscular y la arquitectura ósea interna [+].

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