Homo erectus, hobbits y denisovanos: la evolución humana en Asia

Homo erectus, hobbits y denisovanos: la evolución humana en Asia

Hombres dragón, hobbits, pitecántropos, denisovanos… Pueden parecer seres míticos, pero son los protagonistas de la gran historia de la evolución de nuestros antepasados en Asia: un continente cuyos hallazgos en los últimos años están ayudándonos a reaprender mucho de lo que sabíamos sobre prehistoria. ¿Nos acompañas en este emocionante viaje?

Recientemente tuve el honor de impartir esta conferencia para el Club de Ciencia Boadilla, enmarcada en la Semana de la Ciencia y la Innovación de Madrid 2021, un evento de divulgación científica y participación ciudadana organizado por la Comunidad de Madrid a través de la Fundación para el Conocimiento madri+d, cuyo objetivo es involucrar activamente a los ciudadanos en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Para ampliar información, se puede consultar el artículo que publiqué en la revista Muy Interesante número 482 (julio 2021), y que protagonizó su portada: edición papel | edición digital

Erectus, hobbits, denisovanos y otros homínidos de Asia claves en la evolución humana

Leti: el primer cráneo infantil de Homo naledi

Leti: el primer cráneo infantil de Homo naledi

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Por fin hemos conocido los restos de Leti, un individuo infantil de 4 a 6 años de edad que perteneció a la especie Homo naledi. Hasta hoy, el registro fósil de Homo naledi se componía de más de 2000 huesos y dientes procedentes de dos cámaras del sistema de cuevas de Rising Star: Dinaledi (U.W. 101, con más de 1800 fósiles) y Lesedi (U.W. 102, con 133 fósiles). Leti está representado por 28 fragmentos de cráneo y 6 dientes, y se halló en 2017 en un pasaje remoto y estrecho de la cueva (U. W. 110), tras una zona denominada «Chaos Chamber». Se trata del tercer sitio con fósiles humanos en Rising Star, situado a 12 metros de la cámara de Dinaledi.

El cráneo de Leti apareció aislado, sin otras partes del cuerpo. Todavía no está datado directamente, pero la proximidad de la cámara de Dinaledi, cuyos fósiles tienen 236-335 ka (miles de años) es una buena referencia por el momento. Su apodo se eligió por la palabra setsuana «letimela», que significa «el perdido». Todavía no se ha determinado su sexo.

La importancia de encontrar homininos juveniles

Los hallazgos de individuos juveniles en el registro fósil son extremadamente raros, porque sus huesos son delgados y frágiles. Pero son muy importantes para entender el crecimiento y el desarrollo de cualquier especie.

En 2020 se publicaron los restos y el primer esqueleto parcial de un Homo naledi de entre 8 y 15 años de edad procedente de Dinaledi (una hemimandíbula y 16 fragmentos poscraneales). Pero ahora Leti proporciona el primer cráneo infantil de la especie. Al reconstruirlo, muestra las órbitas frontales, la parte superior del cráneo y 6 dientes. En particular, algunas características de este fósil son:

  • El tamaño estimado del cerebro es de 480-610 cc, que corresponde al 90%-95% de la capacidad cerebral de un adulto.
  • La glabela está bien conservada y tiene una forma muy similar a la de los adultos de esta especie.
  • Los dientes son muy similares a los de otros Homo naledi en cuanto a su forma y tamaño.

A reconstruction of the skull of Leti in the hand of Professor Lee Berger. Credit: Wits University

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Un nuevo grupo hermano del linaje sapiens: sobre los cráneos de Hualongdong y Harbin

Un nuevo grupo hermano del linaje sapiens: sobre los cráneos de Hualongdong y Harbin

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Hualongdong 

Acabamos de conocer un nuevo estudio del cráneo de Hualongdong (HLD 6). Este cráneo procede de la cueva Hualong en el sureste de China, y es la estrella dentro de un pequeño conjunto de 30 fragmentos de huesos humanos publicado en 2019. El primer análisis de este cráneo identificaba un mosaico de rasgos arcaicos y modernos similares a los de otros homininos que muestran una continuidad regional de formas en el Pleistoceno medio hacia el Pleistoceno superior.

HLD 6 está datado en 275-331 ka (miles de años), tiene una capacidad craneal de 1150 cc, y perteneció a un individuo masculino de 14-15 años. Es un cráneo bajo y ancho, con toro supraorbital pronunciado, pero sin prognatismo mediofacial, y además tiene un curioso mentón incipiente. Por fortuna conserva dientes, que son de estructura simple, en contraste con la de otros homininos esteasiáticos. Entre los posibles rasgos modernos destacan la cara plana y vertical, y un occipital redondeado.

Junto con otros cráneos como Dali y Xuchang, HLD se suele describir como una forma transicional entre los Homo erectus de China y Homo sapiens. La nueva evaluación de HLD 6 subraya esa mencionada modernidad de la cara, y se interpreta como un espécimen cercano a formas tempranas de humanos modernos, representando una transición hacia la morfología moderna en el este asiático hace 300 ka, es decir, unos 80-100 ka antes de lo que se suponía.

En 2023 se ha publicado el estudio detallado de su mandíbula, que presenta una combinación inesperada de rasgos arcaicos y modernos, dada su antigüedad de finales del Pleistoceno medio, la cual no se había registrado en otros miembros de Homo aproximadamente contemporáneos de Asia oriental, como Xujiayao, Penghu y Xiahe. La mandíbula de HLD 6 corrobora la gran diversidad morfológica durante ese periodo, y es posible que algunas morfologías humanas modernas estuvieran ya presentes a partir de 300 ka, antes de la aparición de los humanos modernos en Asia oriental.

También es tentador incluir a HLD en el selecto grupo de candidatos a denisovanos. Ya sabemos que es muy complicado clasificar a un fósil como denisovano, a no ser que conserve material genético o proteómico. Los denisovanos no son una especie formalmente definida todavía, y por ahora solo se les ha asociado un puñado de dientes, algunos fragmentos de hueso y una mandíbula. En cualquier caso, aunque el registro fósil del Pleistoceno medio asiático es muy escaso, en los últimos años se ha ido enriqueciendo con algunos especímenes clave.

Cráneo de Hualongdong

Cráneo de Hualongdong. Credit: Xiujie Wu et al (2019), ref. 1

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Propulsores: potencia y precisión para la caza en el Paleolítico superior

Propulsores: potencia y precisión para la caza en el Paleolítico superior

Nos situamos en el tramo final del Paleolítico superior, cuando los humanos crean grandes innovaciones como las herramientas líticas en forma de láminas y laminillas de forma extensiva, la diversificación de la industria ósea en una gran cantidad de útiles, y el auge de los objetos de arte mueble ricamente decorados. La decoración adquiere también protagonismo en la ejecución de utensilios domésticos como espátulas y azagayas, así como en los objetos donde me quiero detener en esta entrada: los propulsores.

El propulsor es un artefacto para impulsar venablos armados con azagayas o puntas de proyectil líticas. Está formado por un astil con una protuberancia o gancho en su extremo. El astil solía ser de madera, y el gancho de hueso o asta (normalmente de ciervo o de reno, al ser muy comunes en Europa). El extremo de esta pieza tiene una zona biselada que se fija al astil con una amalgama de resina y cenizas y una ligadura de fibras vegetales o animales.

Los propulsores servían como prolongación del antebrazo para mejorar la potencia, el control y la precisión durante el lanzamiento. Estos objetos ayudaban en la caza de grandes mamíferos (reno, ciervo, caballo, cabra), para abatirlos desde la distancia, mitigando la agresividad de la acción y la dificultad del acercamiento al animal. Hace unos 400.000 años ya se fabrican las primeras lanzas de madera (Clacton-on-Sea, Schöningen, Bad-Cannstatt), pero los propulsores no surgen hasta mucho tiempo después, a finales del Solutrense, alrededor de hace 18.000 años. Hasta la aparición del arco, el propulsor era el instrumento más eficaz para cazar, y se ha utilizado desde la prehistoria hasta nuestros días, desde el círculo polar ártico hasta Oceanía. En América se le suele llamar con el nombre de atlatl.

Los primeros propulsores se encontraron en Laugerie-Basse (Francia) en 1862, pero no se identificó su función hasta 1891, a partir de analogías con objetos similares descritos en estudios etnográficos. El propulsor más antiguo conocido es del Solutrense superior, procede de Combe-Saunière I, y fue descrito por Pierre Cattelain. En Le Placard hay otros tres propulsores atribuidos por Henri Breuil al Magdalensiense inferior, aunque no es descartable un origen solutrense. El propulsor de la cueva de El Castillo también se cuenta entre los más antiguos, proveniente del Magdaleniense inferior.

Propulsor de Laugerie-Basse

Propulsor de Laugerie-Basse. Crédito: Daniel Garrido (2020) – ref. 1

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Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2021

Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2021

33 es un bonito número, y son las noticias que he recopilado sobre publicaciones en paleoantropología en el tercer trimestre de 2021 que acabamos de dejar atrás. Por orden cronológico, como de costumbre:

  • Una nueva revisión de la dentición de Paranthropus robustus cuestiona la vieja hipótesis de la megadontia de los parántropos adaptada a la masticación de alimentos duros (semillas, frutos secos), ya que los dientes analizados no presentan las mismas fracturas y marcas en el esmalte que tienen los primates actuales con ese tipo de alimentación. Los isótopos en los dientes indican más bien la presencia de tallos e hierbas. Este trabajo refuerza otros anteriores con similares conclusiones para Paranthropus boisei. Hace tiempo que ya sabemos que mi querido Nutcracker Man no era realmente un cascanueces. De hecho, entre los Homo la tasa de fracturas en los dientes es más elevada, probablemente asociada a la acción de piedras o arena, por el empleo de dientes para otras tareas aparte de la alimentación [+info].
  • Continuando con P. robustus, se ha presentado una nueva herramienta de hueso asociada con restos de parántropos en el sitio Cooper’s D (Sudáfrica), datado en 1,0-1,4 millones de años (Ma), y que contiene 7 restos de P. robustus y 50 herramientas líticas. Se une al conjunto de 102 útiles óseos en distintos sitios sudafricanos (Sterkfontein, Swartkrans, Kromdraai y Drimolen) [+info].
Herramienta de hueso de 1-1,4 Ma

Herramienta de hueso de 1-1,4 Ma de Cooper’s D. Crédito: Hanon et al (2021)

  • Un nuevo yacimiento en la Garganta de Olduvai, denominado DS (David’s Site) permite observar la organización espacial de los primeros humanos hace 1,84 Ma. Acumulaban materias primas, basaltos que seleccionaban de buena calidad, realizaban las mismas funciones en las tres grandes áreas del sitio, y no había solapes entre las zonas de talla y las zonas de percusión [+info].
Percutor de David's Site

Percutor de David’s Site. Cortesía de Fernando Díez-Martín

  • Y siguiendo en Olduvai, con ayuda de algoritmos de inteligencia artificial un estudio concluye que hace 1,84 Ma los homininos de los sitios FLK Zinj, DS y PTK eran cazadores (depredadores) y no carroñeros (cleptoparásitos) [+info].
  • El crecimiento del cuerpo y del cerebro en el proceso evolutivo dentro del género Homo puede explicarse en relación con el clima, según un trabajo que combina datos de más de 300 fósiles con modelos paleoclimáticos que consideran temperatura, precipitación y otras condiciones. La temperatura guarda una fuerte vinculación con el tamaño del cuerpo: los cuerpos más grandes generan más calor pero pierden relativamente menos, porque la superficie no crece en la misma proporción. Esta correlación de cuerpos pesados con climas fríos se conoce ya en otros mamíferos. En cuanto al cerebro, este órgano atravesó presiones selectivas distintas a las del tamaño del cuerpo. Los resultados no muestran una asociación del tamaño del cerebro con la temperatura, sino con climas más estables y las necesidades dietarias para mantener un cerebro grande, también vinculadas a cambios de comportamiento que influyeron en el tamaño cerebral para cazar de manera más compleja en entornos más abiertos, y desarrollar actividades sociales y tecnológicas [+info].

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