Homininos corpulentos en el Corredor Levantino hace 1,5 millones de años

Homininos corpulentos en el Corredor Levantino hace 1,5 millones de años

[English version below]

Parecía obvio, pero vamos teniendo más evidencias fósiles de que las migraciones humanas desde África hacia Eurasia (¿y viceversa?) que comenzaron hace 2 millones de años (Ma), fueron varias oleadas de diferentes especies de homininos. La publicación de un nuevo fósil viene a reforzar nuestro entendimiento de estas implicaciones paleoecológicas, aunque se trata de una vértebra, que no es el mejor hueso para este tipo de diagnósticos.

Los fósiles humanos más antiguos fuera de África siguen siendo los de Dmanisi (Georgia), con 1,8 Ma (estoy convencido de que pronto conoceremos otros más antiguos). Aunque hay evidencias de presencia humana mucho más antiguas y mucho más lejanas, como el conjunto de restos líticos de Shangchen (China) datados en 2,1 Ma, pocos sitios de Eurasia tienen el privilegio de contar con restos humanos entre 1,1 y 1,9 Ma. Entre ellos, aparte del mencionado de Dmanisi, podemos también destacar dos dientes incisivos de Yuanmou (China) de 1,7 Ma, varios fragmentos de cráneo y un molar maxilar de Lantian (China) de 1,6 Ma, un molar deciduo de Barranco León (Orce, España) de 1,4 Ma, restos craneales de Modjokerto y Sangiran (Java, Indonesia) de 1,5 Ma, y una mandíbula de Sima del Elefante (Atapuerca, España) de 1,3 Ma. Lamentablemente, son restos tan fragmentarios que tan solo los de Indonesia se han podido asociar con algo más de seguridad en una especie, Homo erectus.

En 1966 se encontró una vértebra lumbar inferior (UB 10749) en el sitio israelí de ‘Ubeidiya (nivel estratigráfico II-23), que está localizado en el oeste del valle del Jordán. En el mismo nivel aparecieron 679 restos de fauna como oso, león, hiena, hipopótamo, rinoceronte, caballo y macacos. También del nivel II-23 proceden 34 artefactos líticos asociados al Achelense temprano. La datación de estos materiales es de entre 1,6 y 1,3 Ma. Sigue leyendo

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2021

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2021

Cerramos 2021 con 24 novedades en paleoantropología publicadas en este último trimestre, que recopilo por orden cronológico. En total han sido ¡112 noticias! las que he ido incluyendo en mis resúmenes trimestrales durante este año. Y creedme que he sufrido bastante para poder seleccionar.

  • Se ha definido un nuevo método para determinar el nivel de dimorfismo sexual de los dientes caninos de forma fiable en simios antropoides extinguidos. Este estudio concluye que el dimorfismo sexual de los caninos era probablemente muy bajo en los homininos ya desde Ardipithecus ramidus, hace 4,5 Ma (millones de años), así como en las especies posteriores de Australopithecus y Homo, prácticamente indistinguible al de los humanos modernos, y muy inferior al del bonobo, que es el menos dimórfico y conductualmente menos agresivo de los grandes simios actuales [+info]. Puede que todos tuviéramos más o menos este concepto en mente, pero nuevos trabajos como este con el método pdPeak (pico de densidad posterior) vienen a confirmarlo.
  • Se ha reestudiado un rastro de 5 huellas dejadas en Laetoli (sitio A) hace 3,66 Ma, descubiertas en 1976, dos años antes que el famoso rastro (sitio G) que ha perdurado en todos los textos. Aunque en su momento las del sitio A quedaron olvidadas por las dudas que despertaban sobre el tipo de animal que las hizo (tal vez un oso), el nuevo análisis concluye que los autores fueron homininos, pero distintos a los Australopithecus afarensis a los que se asocian los rastros de los sitios G y S, hallados en 1978 y 2014 respectivamente [+info].

Huellas de Laetoli, sector A. Crédito: Austin C. Hill y Catherine Miller.

Sigue leyendo

Issa, el Australopithecus sediba bípedo y trepador

Issa, el Australopithecus sediba bípedo y trepador

[English version below]

Hacía demasiado tiempo que no escribía sobre australopitecos, los irrepetibles homininos de donde procede el linaje humano. Ahora, un nuevo trabajo sobre esta especie despierta nuestra atención y, para empezar, fijaos más abajo en la sorprendente ilustración de un Australopithecus sediba trepador que acompaña al estudio.

Australopithecus sediba es una especie definida por Lee Berger y otros en 2010 para un conjunto de fósiles hallados en el yacimiento de Malapa (Sudáfrica) desde agosto de 2008, que fueron datados en 1,977 Ma. Se trata de una especie intringante de australopiteco, debido a que es contemporánea a los restos de Homo erectus más antiguos (de 1,95-2,04 Ma) hallados en la cueva de Drimolen, a pocos kilómetros de Malapa.

En esta región tan interesante para el estudio de la evolución humana, en un corto intervalo temporal alrededor del umbral de 2 Ma encontramos a los últimos australopitecinos (representados por sediba), a los primeros humanos (el erectus de Drimolen), a otros homininos tan singulares como los parántropos, y herramientas de piedra y hueso cuya especie autora no es fácil determinar. La diversidad taxonómica de la fauna se aprecia en muchas otras especies locales, indicando un importante momento de evolución y dispersión en el marco de la variabilidad climática que estaba sucediendo.

¿Qué hace intrigante a Australopithecus sediba?

El registro fósil de Au. sediba incluye dos esqueletos muy completos, MH1 (un macho joven) y MH2 (una hembra adulta), y otros restos fragmentarios. El mosaico de rasgos derivados y primitivos en sediba le otorgan una interesante morfología intermedia o de transición entre Australopithecus y Homo.

Comparado con Au. africanus, Au. sediba tiene una cara más plana, menos proyectada, no tiene cresta nucal, y algunos rasgos más gráciles como los cigomáticos y la glabela. Se han identificado similitudes de algunas características con las de los Homo de Dmanisi (que tienen 1,8 Ma). Sin embargo, sediba mantiene un cerebro pequeño, y siguen siendo primitivos otros rasgos como las órbitas, la región nasal, la dentición bulbosa (aunque no grande), las líneas temporales del cráneo, y la originación superior de los músculos maseteros.   Sigue leyendo

Los Homo erectus con el cráneo más pequeño y el Homo habilis más reciente

Los Homo erectus con el cráneo más pequeño y el Homo habilis más reciente

[English version below]

Procedente de Ileret, al este del lago Turkana (Kenia), el cráneo KNM-ER 42700 tiene unas dimensiones muy pequeñas para un Homo erectus adulto de 1,55 millones de años (Ma). Así se consideraba desde su presentación en 2007: un adulto joven o tal vez un subadulto. Por entonces, asombró la pequeña capacidad craneal estimada de tan solo 691 cc, y su mezcla de rasgos que «borra la distinción entre Homo erectus y Homo ergaster» en palabras de Bernard Wood. Algunas características que tiene ER 42700 y que son afines a las formas asiáticas de Homo erectus son una ligera quilla en los huesos parietales y el frontal, la articulación temporomandibular estrecha, el proceso mastoideo y la cresta petrosa en el interior del hueso temporal. También, la bóveda craneal alta y los toros supraorbitales divididos recuerdan al espécimen Sm3 de Sambungmacan (Indonesia).

Pero no es el Homo erectus más pequeño: en 2020 se presentó el fósil DAN5/P1, un cráneo con parte de la dentición maxilar procedente de Gona (Etiopía), de 1,5-1,6 Ma. Con tan solo 598 cc, tiene la menor capacidad craneal entre los erectus adultos conocidos.

Sigue leyendo

La forma ancha del tórax neandertal: implicaciones evolutivas

La forma ancha del tórax neandertal: implicaciones evolutivas

[English version below]

En julio 2020 comenzamos a romper la visión clásica que tenemos de la especie Homo erectus, caracterizada por cuerpos esbeltos y delgados, gracias al estudio de la caja torácica del esqueleto del Chico de Turkana (1,53 Ma), más ancha, profunda y corta de lo que suponíamos. De hecho, su forma se parece más a la de los neandertales que al tórax más largo y plano de los humanos modernos.

Empezamos a ver evidencias de que Homo erectus no representa una emergencia completa de la morfología corporal moderna, sino que que tenían un prototipo corporal distinto.

Ahora veámoslo desde la perspectiva de la otra especie: los neandertales y su caja torácica. Un nuevo estudio recién publicado muestra que los neandertales al nacer ya tenían una caja torácica similar a la adulta, gracias a la reconstrucción virtual de esta parte esquelética a partir de cuatro individuos neandertales, desde el nacimiento hasta los tres años de edad: Mezmaiskaya 1 (Rusia), Le Moustier 2 (Francia), Dederiyeh 1 (Kurdistan Sirio) y Roc de Marsal (Francia).

¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?

Recordemos cómo es la caja torácica de los neandertales adultos: más corta, algo más profunda y mucho más ancha que la de los humanos modernos, relacionada con la anatomía general robusta de los neandertales, manifestada en los huesos, inserciones musculares, pelvis, etc., y también relacionada con las exigencias de su metabolismo, y su alta demanda de energía y oxígeno (tal vez llegaban a gastar el doble de calorías que un humano actual en sus actividades normales).

Hasta ahora se desconocía si esta forma del tórax neandertal ya existía al nacer o aparecía durante el desarrollo. La nueva línea de trabajo publicada es importante, porque implica que la forma del tórax neandertal estaría determinada genéticamente. Por cierto, los neandertales infantiles también tienen una apertura nasal de gran tamaño, señala Markus Bastir, coautor del estudio.

Esta forma de la caja torácica, junto con otras características de su cuerpo masivo, serían rasgos heredados (al menos parcialmente) de sus antepasados del Pleistoceno inicial. Mientras tanto, el tórax de los humanos modernos (estrecho, poco profundo, con costillas retorcidas y de secciones transversales estrechas), tendría rasgos derivados dentro de Homo, que dotan a los humanos modernos de cuerpos gráciles y esbeltos.

Desarrollo del tórax neandertal. Cortesía de Daniel García-Martínez

¿En qué momento se produce la evolución de este rasgo? ¿Cómo era el tórax de los primeros Homo sapiens

Daniel García Martínez, que ha liderado este trabajo, responde para este blog esta cuestión. «Esos rasgos arcaicos del tórax eran posiblemente compartidos por los neandertales, preneandertales como los de la Sima de los Huesos, Homo antecessor y Homo erectus [como el Chico de Turkana que mencionamos al principio]. En esta línea de investigación debemos determinar si también poseían este carácter primitivo los Homo sapiens más antiguos, que tenían morfologías más anchas y huesos robustos, y en tal caso los únicos esbeltos serían los Homo sapiens plenamentes modernos. Tal vez lleguemos a ver que el tórax del Homo sapiens del Paleolítico superior era bastante robusto, incluso parecido al de los neandertales, y fue en el Neolítico cuando se dio la principal transición hacia los cuerpos esbeltos, según indican a veces los huesos largos. Pero aún no se han estudiado suficientemente las cajas torácicas como para precisar en qué que cronologías se produce esta evolución». Sigue leyendo