El ultimo collar de neandertal

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Es noticia la publicación del primer objeto ornamental hecho por neandertales con garras de águila encontrado en la Península Ibérica. Se descubrió en Cova Foradada (Tarragona), y consiste en una falange de la pata izquierda de un águila imperial (Aquila Adalberti) de gran tamaño, con 12 marcas de corte que sugieren que fue tratada para formar parte de un collar. Su datación estimada es de 39.000 años, lo cual supone el «último collar de neandertal» conocido (es decir, el de más reciente antigüedad).

Las garras de águila son los primeros elementos ornamentales documentados en Europa. Se trata de una práctica cultural adoptada por grupos neandertales en los comienzos del Paleolítico Medio, que se extendió durante 80.000 años, y pudo haber sido transmitida a los humanos modernos. En Europa se conocen al menos 23 falanges de distintas especies de rapaces con marcas de corte, procedentes de 10 yacimientos y con edades entre 130-42 ka (miles de años).

Estos adornos personales constituyen una evidencia directa del comportamiento simbólico y de las capacidades cognitivas de los neandertales, más antiguos que las conchas marinas perforadas elaboradas por humanos modernos en África y Levante hace entre 100-75 ka. Por otra parte, en Cueva de los Aviones (Murcia) se encontraron conchas marinas perforadas con restos de ocre datadas en 115 ka.

El nuevo objeto hallado pertenecen a la cultura Chatelperroniense, típica de los últimos neandertales que vivieron en Europa y que coincidieron con los humanos modernos que se estaban expandiendo desde Oriente Medio. Toma su nombre de la población de Châtelperron (Allier, Francia). Se caracteriza por la fabricación de cuchillos y puntas con ciertas semejanzas a las de los comienzos del Paleolítico Superior. En mayo de 2019 se encontraron en Cova Foradada las evidencias más meridionales de esta cultura en Europa (unos 41 ka), demostrando que esta industria llegó hasta la depresión del Ebro (más al sur de las regiones cantábrica y pirenaica como se conocía anteriormente) y modificando la antigüedad conocida para la transición desde el Paleolítico Medio al Superior. Por otra parte, en Cova Foradada también se han encontrado herramientas del Auriñaciense inicial (hace unos 38 ka) y del Gravetiense (31 ka).

Agradecimiento: a Antonio Rodríguez-Hidalgo, por la información proporcionada para este artículo.

Más información

  • Rodríguez-Hidalgo A. et al (2019). The Châtelperronian Neanderthals of Cova Foradada (Calafell, Spain) used imperial eagle phalanges for symbolic purpose. Science Advances
  • Morales J. I. et al (2019). The Middle-to-Upper Paleolithic transition occupations from Cova Foradada (Calafell, NE Iberia). PLOS ONE
  • Grabados hechos por neandertales | Nutcracker Man

Hueso de águila imperial FO15/IV1/E6/1339 con marcas de corte. Crédito: Antonio Rodríguez-Hidalgo, IDEA

The last Neandertal necklace 

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Paleoantropología: novedades 3er trimestre 2019

Sin llegar a las 32 del trimestre anterior, pero este tercer trimestre del año no se queda atrás en cuanto a novedades publicadas en esta apasionante ciencia. Aquí va el resumen de 27 de ellas:

  • Comenzamos por MRD VP-1/1, el primer cráneo casi completo conocido de Australopithecus anamensis, y primera vez que podemos poner cara a un miembro de esta especie. El análisis de su morfología parece confirmar la posición filogenética de Au. anamensis entre Ardipithecus ramidus y Au. afarensis, aunque la datación de los materiales de Au. anamensis y Au. afarensis pone de manifiesto que ambas especies tal vez coexistieron unos 100.000 años, y pone en duda que la primera dio lugar a la segunda por anagénesis [+info].

Cráneo MRD y reconstrucción. Crédito: The Cleveland Museum of Natural History

  • Recordemos a Little Foot (Stw 573), el esqueleto más completo de Australopithecus, hallado en Sterkfontein tras un laborioso trabajo de extracción de la roca cementada durante muchos años. El estudio de los huesos largos de Little Foot concluye que las proporciones brazos/piernas coinciden con las de Lucy, y por tanto descarta una explicación alométrica para el elevado índice humerofemoral de Lucy, como en ocasiones se ha planteado. En vez de eso, el estudio propone una evolución de las extremidades en dos fases: 1) un modesto aumento de la longitud de las piernas y un acortamiento simultáneo del antebrazo en Ardipithecus y Australopithecus ; 2) un considerable alargamiento de las piernas junto con una disminución de los brazos en Australopithecus y Homo sapiens [+info].
  • El análisis de las acumulaciones cíclicas de litio en dos especímenes infantiles de Australopithecus africanus de Sterkfontein, indica que se alimentaban casi exclusivamente de la leche materna hasta los 6-9 meses después de nacer, y después del año nuevamente en las estaciones secas ante la ausencia de alimentos. El periodo de lactancia en esta especie es más comparable al de los humanos modernos, que al de los chimpancés actuales (más largo) [+info].
  • Un conjunto de herramientas de la formación Dawqara en Zarqa Valley (Jordania), datadas en 2,48 Ma, constituyen la presencia más antigua de homininos fuera de África [+info]. Este hallazgo se une otras evidencias humanas sorprendentemente antiguas que hemos conocido en meses anteriores: las herramientas de Ain Boucherit (Argelia) de 2,4 Ma y las de Shangchen (China) de 2,12 Ma.

Dawqara. Credit: Scardia G et al (2019)

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Homo sapiens en Europa hace 200.000 años, ¿o no?

Como no podía ser de otra forma, ha causado un gran impacto la revisión de un cráneo que se encontró, fragmentado y distorsionado, en la cueva de Apidima (sur de Grecia) en 1978. En realidad, se hallaron dos: Apidima 1 es la parte posterior de un cráneo, y Apidima 2 la parte anterior de otro que incluye la cara. Atendiendo a sus rasgos faciales y su antigüedad estimada entonces en 160.000 años, se consideró neandertal por lo menos a Apidima 2. Casi medio siglo después, nuevas tecnologías permiten la revisión de viejos fósiles, y es lo que se ha hecho con estos materiales, repitiendo la datación directa por series de uranio y reevaluando su morfología con reconstrucciones virtuales de los dos cráneos:

  • Se confirma que Apidima 2 es neandertal, pero ligeramente más antiguo (170 ka) que lo determinado por su anterior datación. Son rasgos neandertales típicos su toro supraorbital, la región nasal, la zona infraorbital inflada, y el perfil general y medidas del cráneo.
  • En cuanto a Apidima 1, su datación es de 210 ka. En este caso, la comparación de su morfología con la de otros especímenes hace proponer que perteneció a un Homo sapiens: es corto, tiene un contorno mediosagital redondeado y carece del típico moño occipital neandertal. También posee algunas plesiomorfias que comparte con otros especímenes del Pleistoceno Medio, como la forma de las paredes parietales.

Los dos cráneos, separados por 40.000 años, sin embargo aparecieron a tan solo unos centímetros el uno del otro (véase la siguiente figura), caso único en el registro fósil: se interpreta que fueron desplazados a una grieta y atrapados hace 150 ka (edad de solidificación de la matriz donde se encuentran).

The depositional setting of the Apidima 1 and Apidima 2 specimens. Credit: Harvati K et al (2019) Apidima Cave fossils provide earliest evidence of Homo sapiens in Eurasia. Nature

De inmediato hemos leído los recurrentes titulares sobre que este hallazgo obliga a «reescribir la prehistoria», ya que representaría una presencia de Homo sapiens en Europa muy anterior a lo que conocíamos, y de hecho sería uno de los fósiles más antiguos de nuestra especie encontrados hasta la fecha. Y puede que haya que «reescribirla», pero no tan rápido. Antes que eso, se han abierto dos importantes debates sobre Apidima 1 entre los investigadores:

  • Su morfología. Siendo un solo individuo y un cráneo parcial (faltan muchas partes importantes: frontal, cara, mentón, toro supraorbital, dentición…), puede estar dando lugar a una interpretación que sería distinta en caso de disponer de un conjunto más amplio.
  • Su datación. Para algunos investigadores, las muestras dan un rango temporal demasiado amplio, se ha empleado un único método, y el contexto es demasiado complejo como para dar por buena la estimación de 210 ka.

The fossil crania of Apidima 2 and Apidima 1. Credit: Harvati K et al (2019) Apidima Cave fossils provide earliest evidence of Homo sapiens in Eurasia. Nature

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Paleoantropología: novedades 2º trimestre 2019

Este ha sido un trimestre cargadísimo de avances en nuestro conocimiento sobre la evolución humana. He recopilado ¡32! y no recuerdo ningún otro resumen periódico con tantas… En realidad, ojalá el número siga creciendo y tenga que “quejarme” en más ocasiones.

  • Para empezar, destaco importantes hallazgos en Asia, continente con muchos huecos que rellenar todavía en el registro fósil humano. Vivimos la presentación de una nueva especie, Homo luzonensis, definida a partir de 13 fósiles procedentes de la cueva de Callao, al norte de la isla de Luzón (Filipinas): dientes, huesos de las manos y los pies, y un fragmento de fémur, que pertenecieron al menos a 3 individuos (2 adultos y 1 niño). Se han datado por series de uranio un metatarsiano descubierto en 2007 en 67 miles de años (ka), y un diente en 50 ka. Los dientes son muy pequeños, recuerdan a los de Homo floresiensis o humanos modernos en su tamaño y estructura simple, pero recuerdan a dientes de australopitecinos en el esmalte y las raíces. Las falanges de manos y pies son curvadas y tienen aspecto primitivo, similares a los de los australopitecinos, la del pie presenta signos de fuertes inserciones musculares para la flexión. Sugieren una adaptación a la vida arbórea: una reliquia, curiosa retención de rasgos de los humanos de que descienden [+info].

Fossil remains of H. luzonensis from Late Pleistocene sediments at Callao Cave. Credit: Détroit, F. et al. (2019) Nature

  • Hasta ahora los únicos restos que teníamos de los denisovanos eran 5 fósiles procedentes de la cueva de Denisova (Siberia, Rusia): 3 dientes, 1 falange de dedo y 1 fragmento de parietal. Es mayo se publicó una mandíbula de 160 ka de antigüedad perteneciente a esa especie y hallada en en la cueva de Karst Baishiya en Xiahe (China) a 3280 metros de altitud. Este espécimen muestra que los denisovanos se adaptaron a ese ambiente escaso en oxígeno, mucho antes de que Homo sapiens llegara a la región. La mandíbula de Xiahe representa por ahora el hominino mas antiguo en la meseta tibetana [+info].

The Xiahe mandible (a, b, d, e, views after digital removal of the adhering carbonate matrix). Credit: Chen F. et al (2019). A late Middle Pleistocene Denisovan mandible from the Tibetan Plateau

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Comiendo elefantes por Madrid en el Pleistoceno Medio

A finales del siglo XIX comenzaba a asentarse en Europa cierto conocimiento sobre el hombre prehistórico. Ya existía una colección notable de restos neandertales encontrados por todo el continente, mientras Dubois estaba buscando el “eslabón perdido” en Indonesia.

Mientras tanto, en el extremo occidental de Europa, en Madrid también comenzaron a aparecer artefactos líticos y restos óseos de animales consumidos por los humanos, lo que supuso una importante contribución al debate sobre la antigüedad de nuestros antepasados. La mayoría de los hallazgos arqueológicos y paleontológicos se encontraron en las terrazas de los ríos Manzanares y Jarama. En los estratos sedimentarios formados por los ríos, existe una treintena de yacimientos con abundantes restos de actividad antrópica y de muchos carnívoros y herbívoros. En la zona hay también abundancia de sílex.

Estos sitios abarcan numerosos periodos, como lo demuestra la presencia de talla Achelense (bifaces, hendidores) de hace entre 350-100 ka, puntas y raederas Musterienses de entre 150-80 ka, materiales del Paleolítico superior como puntas foliáceas y buriles de 40-20 ka, raspadores y láminas de 20-15 ka, y hasta un hogar del Epipaleolítico (9500 años). En ese amplio rango temporal predominaron los momentos cálidos hace entre 500-120 ka, con bosques abiertos de pinos y encinas y, cerca de los ríos, sauces, abedules, avellanos, hayas, etc. en los que vivían toros, ciervos, caballos, rinocerontes de pradera, elefantes e hipopótamos. Se cuentan más de 20 elefantes encontrados, algunos en asociación con útiles líticos. Sin embargo, hace 80 ka el clima se enfrió y el paisaje se volvió estepario, donde vivían mamuts, rinocerontes lanudos y ciervos gigantes.

Molar humano (150-127 ka) y bifaz (240-150 ka). Yacimiento de San Isidro (Carabanchel, Madrid). Museo de San Isidro. Crédito: Roberto Sáez

Cinco elefantes…

Hace entre 300-200 ka un macho adulto de Elephas antiquus (foto abajo izquierda) de unos 43-45 años, murió atrapado en un fango arcilloso en la actual zona de Orcasitas, y quedó tendido sobre un costado. Depredadores y carroñeros retiraron la mayor parte de su carne en los primeros días y en las semanas siguientes el esqueleto fue desarticulado. La fuerza del agua volcó el cráneo, que quedó invertido. En 1959 unos obreros lo encontraron en la cantera donde trabajaban (e inicialmente interpretaron el hallazgo como de un dinosaurio). Su cráneo e impresionantes defensas de 4 metros estaban intactos, y se pueden admirar en el Museo de San Isidro (Madrid).

También procedente del Pleistoceno Medio, el otro Elephas antiquus de la foto se halló un año antes, en 1958, en unas obras de ampliación de las instalaciones de la empresa Transfesa, en Villaverde. Su esqueleto se compone de numerosas piezas entre las que se cuentan el cráneo completo y sus defensas de 2,5 metros. Murió también atrapado en un terreno fangoso del río y las aguas fueron arrastrando y separando las partes esqueléticas. Se expone en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). Estos ejemplares no muestran signos de procesamiento humano.

Elephas antiquus de Orcasitas (izquierda) y de Villaverde (derecha). Crédito: Roberto Sáez

Pero estos tres Elephas antiquus sí presentan marcas de corte y fracturas para acceder al tuétano, evidencias directas muy raras de encontrar en el Pleistoceno Medio:

  • Del yacimiento de Preresa, junto al Manzanares, proceden 82 huesos de un mismo elefante asociados a 754 herramientas de sílex y cuarcita, hallados en un área de 255 m2 y con una datación de unos 84 ka. Es una incógnita determinar si fue carroñeo o caza lo que hicieron los neandertales con este animal y, en el último caso, cuál fue la estrategia empleada.
  • Por otra parte, cercanos al río Jarama se encontraron los elefantes de Áridos 1 y Áridos 2 (Getafe), de unos 300-200 ka, con numerosas marcas de corte y junto con numerosas herramientas Achelenses.

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