Paleoantropología: novedades 1er trimestre 2019

Si terminamos el último trimestre de 2018 destacando 20 noticias, en el primer trimestre de 2019 he recopilado otras 20. Espero no haber olvidado ninguna. En todo caso y como siempre, estaré encantado de recibir vuestras sugerencias.

  • El año comenzó con la publicación de un fragmento mandibular de Xujiayao, de un niño de 6 años y medio en principio asignado a Homo erectus, que conserva 7 dientes de diferentes etapas de su desarrollo. Su análisis indica sorprendentemente un patrón de crecimiento más lento del esperado para un hominino del Pleistoceno Medio (vivió hace entre 104-248 ka) [+info].
Xujiayao

Original Xujiayao fossil (A and C) and μCT reconstruction of all the teeth (B and D). Crédito: Song Xing, Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology, Chinese Academy of Sciences.

  • La cueva Denisova y los humanos que la habitaron han dado mucho que hablar. Para empezar, se ha logrado concretar el tiempo de ocupación de los distintos grupos humanos en la cueva, a partir de distintos estudios de los huesos de fauna, restos de plantas, restos líticos, carbón y otros sedimentos [+info]:
    • En general, denisovanos y neandertales estuvieron allí de forma intermitente entre hace 200-50 miles de años (ka). Además, restos líticos en las capas más profundas sugieren presencia humana hace 300 ka.
    • El rango temporal más probable de los denisovanos en la cueva comienza hace 195 ka hasta 52-76 ka.
    • Los neandertales tienen presencia más probable hace entre 80-140 ka.
    • El encuentro e hibridación entre denisovanos y neandertales fue hace unos 120 ka.
    • Los humanos modernos dejaron en ese lugar las puntas de hueso y colgantes más antiguos del norte de Eurasia hace 43-49 ka.

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Seis australopitecos

Tengo una especial debilidad por los australopitecos. Existieron durante más de dos millones de años, habitaron varias regiones de África separadas miles de kilómetros, vivieron importantes cambios ecológicos y se adaptaron a distintos ecosistemas, y algunos siguieron un camino evolutivo que llevó hacia los primeros Homo, con cambios tan importantes como el aumento de la capacidad encefálica, determinados rasgos morfológicos en transición hacia la «modernidad», e incluso el desarrollo de habilidades tecnológicas básicas.

Los australopitecos ocuparon casi la mitad del rango temporal que abarca el linaje de los homininos, pero su registro fósil es muy limitado, así que las novedades en su estudio tienen una especial relevancia… o deberían tenerla, ya que vengo observando que suelen conseguir menos repercusión mediática que otros temas de evolución humana (¡sobre todo si son de neandertales!). Por ello, quiero romper una lanza en favor del conocimiento sobre estos seres tan singulares que nunca volverán a existir, y rescato 6 estudios que recientemente han enriquecido lo que sabemos sobre Australopithecus.

1) Little Foot

En 2019 se han publicado varios artículos (preprints) del esqueleto más completo de un australopiteco, StW 573 apodado Little Foot, con cerca del 90% recuperado (por comparar, de la famosa Lucy contamos solo con un 40% de su esqueleto). Ha llevado dos décadas recuperarlo de la roca cementada del sistema kárstico de Sterkfontein en Sudáfrica. Su datación es difícil (podría tener 3,67 Ma, próxima a la de las huellas de Laetoli) y también es compleja su asignación a una especie (Ron Clarke propuso usar Australopithecus prometheus). Little Foot es una hembra bípeda de 1,20-1,30 m de estatura, con miembros inferiores más largos que los superiores (sorprendente para una antigüedad de 3,67 Ma). Conservaba buena capacidad de trepa, pero también una cadera moderna capaz de transmitir grandes fuerzas desde el tronco hasta la pierna y viceversa.

Little Foot

Esqueleto de Little Foot. Crédito foto: Wits University

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Preneandertales y el ciervo gigante (enano) Megaloceros matritensis

Se ha publicado una nueva especie de ciervo gigante, Megaloceros matritensis, encontrada en diez yacimientos y niveles de las terrazas del río Manzanares, en el sur de Madrid, con datación entre 300-400 ka.

Se trata de una forma enana derivada de Megaloceros savini (que vivió hace más de 500 ka). Tres especies de ciervos gigantes forman un linaje evolutivo: Megaloceros novocarthaginiensis, M. savini y M. matritensis. Respecto a los otros dos, M. matritensis tenía menor tamaño, astas con forma distinta, y adaptaciones masticatorias tales como premolares particularmente grandes, dientes con esmalte espeso y una posición más baja del cóndilo (articulación que une la mandíbula con el cráneo).

Megaloceros

Tres especies de Megaloceros (a distinta escala). Crédito: MNCN

Megaloceros matritensis desarrolló adaptaciones ecológicas únicas y, aunque fue contemporáneo con el descomunal Megaloceros giganteus, posiblemente no llegaron a competir. Este último se originó en las estepas asiáticas hace unos 500 ka y se dispersó por Europa hasta su extinción hace unos 7000 años.

Junto a los huesos de M. matritensis, algunos con marcas de corte, se han hallado herramientas de tipo achelense: bifaces, triedros y un hendedor de gran tamaño (como demuestra la fotografía que cierra este artículo), así como raederas. Este animal formaba parte de la dieta de los preneandertales que vivían en el valle del Manzanares hace unos 350 ka.

Megaloceros matritensis

Megaloceros matritensis: frontales con fragmentos de asta, mandíbula holotipo, hueso con marcas de corte, mandíbulas. Foto: Roberto Sáez

Con similares dataciones, mientras que aquellos grupos humanos se alimentaban de Megaloceros matritensis, otros preneandertales también consumían carne de elefante en el sitio cercano de Áridos en la terraza del Jarama, y carne de bisonte a casi 300 km en Gran Dolina (nivel TD10) en Atapuerca. En esos sitios, junto a los restos de fauna (muchos con marcas de corte), se han encontrado conjuntos líticos de la misma tecnología.

Hendedor, triedro, raedera, bifaz

Hendedor de Euskalduna (Villaverde), y triedro, raedera y bifaz de Tafesa (Villaverde). Proporciones reales. Foto: Roberto Sáez

Estos materiales están expuestos en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid), entre febrero y junio de 2019.

Referencia: van der Made, Jan. «The Dwarfed “Giant Deer” Megaloceros Matritensis n.Sp. from the Middle Pleistocene of Madrid – A Descendant of M. Savini and Contemporary to M. Giganteus». Quaternary International, junio de 2018. doi:10.1016/j.quaint.2018.06.006.

El neandertal de Altamura

El neandertal de Altamura

Actualizado noviembre 2025 [English version below]

En 1993 un grupo de espeleólogos halló un esqueleto humano parcial al fondo de la Gruta de Lamalunga, cerca de la pequeña localidad de Altamura, en el sur de Italia. Se encuentra embebido en una gran columna de calcita sobre la que han crecido coraloides (pequeños espelotemas con forma de coral). Su localización le da un aspecto único y espectacular, pero hace complejísima su extracción. En principio se asoció a Homo heidelbergensis, pero en 2015 se presentó el análisis de su escápula derecha, incluyendo el ADN mitocondrial que se pudo recuperar de ella, y que determinó la pertenencia a Homo neanderthalensis.

Neandertal de Altamura in situ

Neandertal de Altamura in situ. Fuente: uomodialtamura.it

Su datación, entre 130-172 ka, lo sitúa entre los neandertales más antiguos conocidos. En aquel momento, entre la megafauna de la zona abundaban elefantes, hipopótamos, rinocerontes y ciervos. Su permanencia y conservación excepcional en una «cápsula de tiempo» podría hacer posible recuperar más material genético, tal vez ADN nuclear, y si se consigue extraer de la roca, también enriquecerá el conocimiento sobre la variabilidad morfológica de los neandertales.

En 2016 se analizó el esqueleto in situ mediante láser escáner y fotogrametría de alta resolución de los huesos y de la estructura de la cueva, y se realizó una compleja reconstrucción digital del cráneo (una «extracción virtual») a partir de dos partes escaneadas y comparando con elementos morfológicos de otros 38 especímenes del Pleistoceno medio y superior y de humanos modernos (el cráneo más próximo resultó ser Saccopastore 1). Altamura tiene rasgos muy característicos de los neandertales (prognatismo mediofacial, toro occipital de doble arco, fosa suprainíaca definida), pero también rasgos plesiomorfos (parietales angulados en la sección coronal, apófisis mastoides grandes, doble toro supraorbital masivo con distinción entre la parte media y la lateral). Su antigüedad sugiere que los rasgos arcaicos que retiene pudieron originarse a partir del aislamiento geográfico de poblaciones tempranas de neandertales en el sur de la península itálica (A. Profico et al, 2023).

Altamura virtual reconstruction

Digital restitution with texture of the cranium of the Altamura skeleton acquired through laser scanner (left) and photo-grammetry (right). Credit: Profico A. et al (2018) Virtual Anthropology and its Application in Cultural Heritage Studies

También a partir de los datos del estudio de 2016, los hermanos Kennis ejecutaron una excelente reconstrucción del Hombre de Altamura:

Altamura Man. Kennis

Altamura Man. Credit: Kennis & Kennis

En 2020 se publicó un nuevo estudio (Alessandro Riga et al), en este caso de su cavidad bucal estudiada in situ mediante un videoscopio, llegando a partes ocultas de la mandíbula y paladar, con los siguientes hallazgos:

  • El individuo era de edad adulta, aunque no anciano.
  • Había perdido dos dientes antes de morir y perdió otros cuatro post mortem.
  • La dentición tenía un desgaste alto, lo cual produjo una lesión periapical en los dientes anteriores perdidos ante mortem, observada por rayos X.
  • La dentición posterior tiene cierto grado de taurodontismo, y hay un espacio retromolar, dos características atribuidas al hipodigma neandertal.
  • Sin embargo, se aprecia un rodete palatino (crecimiento anormal óseo en el paladar), lo que no se había observado antes entre neandertales.

También el neandertal de Altamura ha servido para aclarar buena parte del debate sobre las adaptaciones respiratorias de Homo neanderthalensis al clima frío, que tradicionalmente ha girado en torno a ciertos rasgos de la cavidad nasal interna considerados tradicionalmente autapomorfías de esta especie: una cresta medial vertical en la pared nasal interna, un engrosamiento medial adyacente y la supuesta ausencia de un techo óseo sobre el canal nasolagrimal. La limitación y fragmentación del registro fósil habían dificultado la verificación de estos rasgos, pero la nueva evidencia en el neandertal de Altamura permite descartarlos de manera sólida, aportando claridad sobre la morfología nasal neandertal y su significado adaptativo (Buzi et al., 2025).

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Tres nuevas manos pintadas descubiertas en la cueva de Altamira

<English version below>

El 26/01/19 se celebró la conferencia “Handpas. Las manos de la cueva de Altamira” impartida por el coordinador del proyecto europeo “Handpas Project. Manos del pasado” Hipólito Collado y la subdirectora del Museo Nacional de Altamira Carmen de las Heras.

Se presentaron los resultados de la investigación del citado proyecto con especial atención a las novedades que el estudio del arte rupestre de la cueva de Altamira ha arrojado.

Respecto a las manos de Altamira, las principales novedades son la localización de varias manos que ya habían sido identificadas por investigadores como Breuil y Obermaier y que debido a su mal estado de conservación no se habían podido ubicar, y la identificación de varias manos que no se conocían, todo ello gracias a las nuevas técnicas de análisis digital de imágenes que permiten ver lo que el ojo no ve.

Así, con estos últimos estudios, conocemos en la cueva de Altamira un total de nueve manos, todas ellas pintadas, de las que dos están realizadas por impresión de la mano sobre la roca (manos en positivo), y otras siete son siluetas, es decir pintando o soplando pintura a su alrededor (manos en negativo). Respecto a su localización ocho de ellas se encuentran en el techo de los polícromos y una de ellas en la Galería Final.

En el techo de polícromos, donde tres de las manos son perfectamente visibles, existen otras cinco, todas ellas en negativo, prácticamente invisibles a nuestra vista.

Entre las inéditas, la que denominamos “mano 3” está aerografiada en color negro y se ha podido identificar incluso la huella del antebrazo; así mismo la “mano 4” está aerografiada, en color rojo violáceo, estando muy perdida y por ello solo se pueden observar tres de los cinco dedos.

Respecto a la mano ubicada en la Galería Final, además de su peculiar ubicación en lo más profundo de la cavidad, presenta la peculiaridad de estar realizada en color negro y ser de pequeño tamaño, por lo que se puede considerar una mano infantil (de un niño o niña de entorno a 7 u 8 años pues su longitud es de 8 cm.).

Todos estos trabajos de localización e identificación han sido realizados sobre las imágenes fotográficas de Pedro Saura.

Fuente: Museo de Altamira (Facebook). Reproducido con permiso de la dirección del Museo.

Manos Altamira. Hands Altamira

Manos pintadas en la cueva Altamira. Painted hands in Altamira cave. Credit: Pedro Saura, Museo Nacional de Altamira

Three new painted hands discovered in the Altamira cave 

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