La Dama Roja de El Mirón

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La región cantábrica cuenta con una sensacional riqueza de yacimientos del Paleolítico Superior, muchos ubicados en cuevas. En esta entrada me detengo en un importante hallazgo en 2010 en la Cueva El Mirón (Ramales de la Victoria, Cantabria): el esqueleto de una mujer cubierto de ocre rojo muy brillante, que fue apodado la Dama Roja de El Mirón.

Hace 18.500 años, el cuerpo de la Dama Roja se colocó de lado tras un gran bloque de piedra derrumbado, sobre el cual se realizaron algunos grabados lineales contemporáneos al depósito, entre los que se han interpretado las representaciones esquemáticas de una mano y de un triángulo púbico:

Grabados asociados al enterramiento de El Mirón. Fuente: web.unican.es/noticias/Paginas/2015/abril/Quien-era-y-como-vivia-la-dama-roja-de-El-Miron.aspx

Tras la descomposición de los restos orgánicos, un lobo o perro mordió una tibia y, posteriormente, se extrajeron varios huesos largos y el cráneo (sin la mandíbula, que se dejó), y el resto del cuerpo fue cubierto de nuevo con ocre, sedimento y piedras. El ocre proviene del Monte Buciero (Santoña) situado a 26 km de El Mirón.

Por todas estas características, se considera el enterramiento de un individuo especial. ¿Por qué reubicaron algunas partes del cuerpo? ¿Qué hacía tan singular a este individuo? Además, este caso tiene gran importancia por el cortísimo registro de enterramientos del Magdaleniense encontrados en la Península Ibérica. Una hipótesis que explicaría dicha escasez estaría relacionada con la posible práctica de llevarse el cráneo y partes del cuerpo a otro lugar (enterramiento secundario).

Enterramiento Dama Roja de Cueva El Mirón. Crédito: Straus LG et al (2015)

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Saldanha Man, Kabwe y Mauer

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A mediados del siglo XX, el sitio de Elandsfontein fue una importante fuente de hallazgos arqueológicos y paleontológicos que quedaban fácilmente accesibles por desplazamiento de las dunas del terreno. Se encuentra cerca de la bahía de Saldanha, en la costa suroccidental de Sudáfrica. Allí se recuperaron objetos líticos de industrias Achelense y Middle Stone Age, y también útiles óseos. En 1953 aparecieron 27 fragmentos de una calota humana, que tenían los bordes erosionados pero no presentaban distorsión, y se pudo reconstruir prácticamente al completo. Su datación se estima entre 400-500 ka, pero es difícil ya que se desconoce la ubicación precisa de donde se recuperó. El cráneo de Elandsfontein (o Saldanha Man) se considera el hallazgo más meridional de fósiles de hominino, excluyendo los de nuestra especie.

Aunque inicialmente se observaron similitudes entre Elandsfontein y la morfología craneal de los Homo erectus esteasiáticos (por ejemplo Ngandong), en realidad esta calota tiene un notable parecido con la de Kabwe 1, tanto en el perfil y proporciones generales como en muchos detalles anatómicos:

  • Cráneo bajo, pero menos que los erectus asiáticos, con capacidad 1200-1250 cc (Kabwe tiene 1280 cc).
  • Regiones frontales similares, con frente plana y toro supraorbital masivo que casi se prolonga de forma continuada (aunque difiere algo de Kabwe en su forma y curvatura).
  • Marcado ensanchamiento parietal. La mayor anchura del cráneo se sitúa cerca de su base.
  • Cresta occipital prominente e inclinada hacia abajo, como Kabwe.
  • Grosor óseo destacado, de nuevo muy similar a Kabwe, aunque inferior a los erectus asiáticos.

A unos 20 metros de la calota apareció un fragmento de mandíbula, que incluye la parte superior de la rama y el proceso coronoide. Aunque inicialmente se dudó sobre su asociación con la calota debido al distinto color que había adquirido durante la fosilización, su posterior evaluación convenció a los investigadores de que ambos probablemente pertenecieron al mismo individuo. Sorprende la compatibilidad de este fragmento superpuesto con la misma zona de la mandíbula de Mauer (Alemania), de una antigüedad comparable.

Más información:  Meet the Rhodesian Man [acceso]  |  ¿Qué es la mandíbula de Mauer? [acceso]

Arriba: cráneo de Saldanha o Elandsfontein. Abajo: cráneo Kabwe 1. Derecha: fragmento mandibular de Elandsfontein sobreimpuesto a la mandíbula de Mauer. Crédito: Roberto Sáez

Saldanha Man, Kabwe & Mauer

In the mid-twentieth century, the site of Elandsfontein was an important source of archaeological and paleontological findings that were easily accessible because of the shifting of dune terrain. It is located near Saldanha Bay on the south-west coast of South Africa. Lithic objects from Acheulean and Middle Stone Age industries, as well as bone tools, were recovered there. In 1953, 27 fragments of a human cranial vault appeared, with eroded edges but no distortion, and it was possible to reconstruct almost the whole of it. Its was dated to between 400-500 ka, but it is difficult because the precise location of its discovery is unknown. The skull of Elandsfontein (or Saldanha Man) is considered the southernmost finding of hominin fossils, excluding those of our species.

Although initially several similarities were observed between Elandsfontein and the cranial morphology of the East-Asian Homo erectus (for example Ngandong), actually this cranial vault has a remarkable resemblance with that of Kabwe 1, particularly in the profile and general proportions as well as in many anatomical details:

  • Skull low, but less than the Asian erectus, with capacity 1200-1250 cc (Kabwe has 1280 cc).
  • Similar frontal regions, with flat forehead and massive supraorbital torus that almost extends continuously (although it slightly differs from Kabwe in its shape and curvature).
  • Marked parietal walls. The largest width of the skull is near its base.
  • Prominent occipital crest and inclined downwards, like Kabwe.
  • Prominent bone thickness, again very similar to Kabwe, although inferior to that in Asian erectus

A fragment of the mandible, including the part of the ramus with the coronoid process, appeared about 20 meters from the skull. Although their association with the skull was initially difficult because of the different color they had acquired during fossilization, the subsequent evaluation convinced the researches that both probably belonged to the same individual. It is surprising the compatibility of this fragment when superimposed with the same part of the Mauer mandible (Germany), of a similar age.

Further information:  Meet the Rhodesian Man [access]  |  ¿Qué es la mandíbula de Mauer? [access]

Homo sapiens en Europa hace 200.000 años, ¿o no?

Como no podía ser de otra forma, ha causado un gran impacto la revisión de un cráneo que se encontró, fragmentado y distorsionado, en la cueva de Apidima (sur de Grecia) en 1978. En realidad, se hallaron dos: Apidima 1 es la parte posterior de un cráneo, y Apidima 2 la parte anterior de otro que incluye la cara. Atendiendo a sus rasgos faciales y su antigüedad estimada entonces en 160.000 años, se consideró neandertal por lo menos a Apidima 2. Casi medio siglo después, nuevas tecnologías permiten la revisión de viejos fósiles, y es lo que se ha hecho con estos materiales, repitiendo la datación directa por series de uranio y reevaluando su morfología con reconstrucciones virtuales de los dos cráneos:

  • Se confirma que Apidima 2 es neandertal, pero ligeramente más antiguo (170 ka) que lo determinado por su anterior datación. Son rasgos neandertales típicos su toro supraorbital, la región nasal, la zona infraorbital inflada, y el perfil general y medidas del cráneo.
  • En cuanto a Apidima 1, su datación es de 210 ka. En este caso, la comparación de su morfología con la de otros especímenes hace proponer que perteneció a un Homo sapiens: es corto, tiene un contorno mediosagital redondeado y carece del típico moño occipital neandertal. También posee algunas plesiomorfias que comparte con otros especímenes del Pleistoceno Medio, como la forma de las paredes parietales.

Los dos cráneos, separados por 40.000 años, sin embargo aparecieron a tan solo unos centímetros el uno del otro (véase la siguiente figura), caso único en el registro fósil: se interpreta que fueron desplazados a una grieta y atrapados hace 150 ka (edad de solidificación de la matriz donde se encuentran).

The depositional setting of the Apidima 1 and Apidima 2 specimens. Credit: Harvati K et al (2019) Apidima Cave fossils provide earliest evidence of Homo sapiens in Eurasia. Nature

De inmediato hemos leído los recurrentes titulares sobre que este hallazgo obliga a «reescribir la prehistoria», ya que representaría una presencia de Homo sapiens en Europa muy anterior a lo que conocíamos, y de hecho sería uno de los fósiles más antiguos de nuestra especie encontrados hasta la fecha. Y puede que haya que «reescribirla», pero no tan rápido. Antes que eso, se han abierto dos importantes debates sobre Apidima 1 entre los investigadores:

  • Su morfología. Siendo un solo individuo y un cráneo parcial (faltan muchas partes importantes: frontal, cara, mentón, toro supraorbital, dentición…), puede estar dando lugar a una interpretación que sería distinta en caso de disponer de un conjunto más amplio.
  • Su datación. Para algunos investigadores, las muestras dan un rango temporal demasiado amplio, se ha empleado un único método, y el contexto es demasiado complejo como para dar por buena la estimación de 210 ka.

The fossil crania of Apidima 2 and Apidima 1. Credit: Harvati K et al (2019) Apidima Cave fossils provide earliest evidence of Homo sapiens in Eurasia. Nature

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Paleoantropología: novedades 2º trimestre 2019

Este ha sido un trimestre cargadísimo de avances en nuestro conocimiento sobre la evolución humana. He recopilado ¡32! y no recuerdo ningún otro resumen periódico con tantas… En realidad, ojalá el número siga creciendo y tenga que «quejarme» en más ocasiones.

  • Para empezar, destaco importantes hallazgos en Asia, continente con muchos huecos que rellenar todavía en el registro fósil humano. Vivimos la presentación de una nueva especie, Homo luzonensis, definida a partir de 13 fósiles procedentes de la cueva de Callao, al norte de la isla de Luzón (Filipinas): dientes, huesos de las manos y los pies, y un fragmento de fémur, que pertenecieron al menos a 3 individuos (2 adultos y 1 niño). Se han datado por series de uranio un metatarsiano descubierto en 2007 en 67 miles de años (ka), y un diente en 50 ka. Los dientes son muy pequeños, recuerdan a los de Homo floresiensis o humanos modernos en su tamaño y estructura simple, pero recuerdan a dientes de australopitecinos en el esmalte y las raíces. Las falanges de manos y pies son curvadas y tienen aspecto primitivo, similares a los de los australopitecinos, la del pie presenta signos de fuertes inserciones musculares para la flexión. Sugieren una adaptación a la vida arbórea: una reliquia, curiosa retención de rasgos de los humanos de que descienden [+info].

Fossil remains of H. luzonensis from Late Pleistocene sediments at Callao Cave. Credit: Détroit, F. et al. (2019) Nature

  • Hasta ahora los únicos restos que teníamos de los denisovanos eran 5 fósiles procedentes de la cueva de Denisova (Siberia, Rusia): 3 dientes, 1 falange de dedo y 1 fragmento de parietal. Es mayo se publicó una mandíbula de 160 ka de antigüedad perteneciente a esa especie y hallada en en la cueva de Karst Baishiya en Xiahe (China) a 3280 metros de altitud. Este espécimen muestra que los denisovanos se adaptaron a ese ambiente escaso en oxígeno, mucho antes de que Homo sapiens llegara a la región. La mandíbula de Xiahe representa por ahora el hominino mas antiguo en la meseta tibetana [+info].

The Xiahe mandible (a, b, d, e, views after digital removal of the adhering carbonate matrix). Credit: Chen F. et al (2019). A late Middle Pleistocene Denisovan mandible from the Tibetan Plateau

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Comiendo elefantes por Madrid en el Pleistoceno medio

A finales del siglo XIX comenzaba a asentarse en Europa cierto conocimiento sobre el hombre prehistórico. Ya existía una colección notable de restos neandertales encontrados por todo el continente, mientras Dubois estaba buscando el «eslabón perdido» en Indonesia.

Mientras tanto, en el extremo occidental de Europa, en Madrid también comenzaron a aparecer artefactos líticos y restos óseos de animales consumidos por los humanos, lo que supuso una importante contribución al debate sobre la antigüedad de nuestros antepasados. La mayoría de los hallazgos arqueológicos y paleontológicos se encontraron en las terrazas de los ríos Manzanares y Jarama. En los estratos sedimentarios formados por los ríos, existe una treintena de yacimientos con abundantes restos de actividad antrópica y de muchos carnívoros y herbívoros. En la zona hay también abundancia de sílex.

Estos sitios abarcan numerosos periodos, como lo demuestra la presencia de talla achelense (bifaces, hendidores) de hace entre 350-100 ka (miles de años), puntas y raederas musterienses de entre 150-80 ka, materiales del Paleolítico superior como puntas foliáceas y buriles de 40-20 ka, raspadores y láminas de 20-15 ka, y hasta un hogar del Epipaleolítico (9500 años). En ese amplio rango temporal predominaron los momentos cálidos hace entre 500-120 ka, con bosques abiertos de pinos y encinas y, cerca de los ríos, sauces, abedules, avellanos, hayas, etc. en los que vivían toros, ciervos, caballos, rinocerontes de pradera, elefantes e hipopótamos. Se cuentan más de 20 elefantes encontrados, algunos en asociación con útiles líticos. Sin embargo, hace 80 ka el clima se enfrió y el paisaje se volvió estepario, donde vivían mamuts, rinocerontes lanudos y ciervos gigantes.

Molar humano (150-127 ka) y bifaz (240-150 ka). Yacimiento de San Isidro (Carabanchel, Madrid). Museo de San Isidro. Crédito: Roberto Sáez

Cinco elefantes…

Hace entre 300-200 ka un macho adulto de Elephas antiquus (foto abajo izquierda) de unos 43-45 años, murió atrapado en un fango arcilloso en la actual zona de Orcasitas, y quedó tendido sobre un costado. Depredadores y carroñeros retiraron la mayor parte de su carne en los primeros días y en las semanas siguientes el esqueleto fue desarticulado. La fuerza del agua volcó el cráneo, que quedó invertido. En 1959 unos obreros lo encontraron en la cantera donde trabajaban (e inicialmente interpretaron el hallazgo como de un dinosaurio). Su cráneo e impresionantes defensas de 4 metros estaban intactos, y se pueden admirar en el Museo de San Isidro (Madrid).

También procedente del Pleistoceno medio, el otro Elephas antiquus de la foto se halló un año antes, en 1958, en unas obras de ampliación de las instalaciones de la empresa Transfesa, en Villaverde. Su esqueleto se compone de numerosas piezas entre las que se cuentan el cráneo completo y sus defensas de 2,5 metros. Murió también atrapado en un terreno fangoso del río y las aguas fueron arrastrando y separando las partes esqueléticas. Se expone en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid). Estos ejemplares no muestran signos de procesamiento humano.

Elephas antiquus de Orcasitas (izquierda) y de Villaverde (derecha). Crédito: Roberto Sáez

Pero estos tres Elephas antiquus sí presentan marcas de corte y fracturas para acceder al tuétano, evidencias directas muy raras de encontrar en el Pleistoceno medio:

  • Del yacimiento de Preresa (Getafe), junto al Manzanares, proceden 82 huesos de un mismo elefante asociados a 754 herramientas de sílex y cuarcita, hallados en un área de 255 m2 y con una datación de unos 84 ka. Es una incógnita determinar si fue carroñeo o caza lo que hicieron los neandertales con este animal y, en el último caso, cuál fue la estrategia empleada.
  • Por otra parte, cercanos al río Jarama se encontraron los elefantes de Áridos 1 y Áridos 2 (Arganda del Rey), de unos 300-200 ka, con numerosas marcas de corte y junto con numerosas herramientas achelenses. Sigue leyendo