Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2025

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2025

Cerramos un gran año en hallazgos paleoantropológicos. En el último trimestre recopilé 46 publicaciones que ilustran la riqueza acumulada: los cuatro resúmenes trimestrales de 2025 suman 198 novedades. ¡Feliz 2026!

  • Combinando modelos tridimensionales de cráneos y métodos comparativos filogenéticos, Gómez-Robles y colaboradores han analizado la velocidad a la que distintas regiones del rostro y del neurocráneo cambiaron a lo largo del tiempo en distintos linajes de primates. El linaje humano duplicó la tasa esperada de cambio morfológico, y esto sucedió en la mayoría de los rasgos craneofaciales, separándose claramente de otros grandes simios y mostrando una selección direccional.
  • Al contrario que el desarrollo prolongado en el neurocráneo de Homo sapiens y Homo erectus, en Australopithecus afarensis y Paranthropus robustus los patrones de desarrollo son variables (Braga, Alemseged y Gilissen, 2025). De hecho, Au. afarensis exhibe un crecimiento endocraneal prolongado en comparación con P. robustus, un contraste incluso mayor que el de Pan paniscus y Pan troglodytes, lo que sugiere que el desarrollo endocraneal en Au. afarensis se asemeja más al de H. sapiens que al de P. robustus.
  • El análisis 3D morfométrico de las inserciones ligamentarias radiocarpianas (Casado et al., 2025) en 110 radios de homininos fósiles aporta información sobre sus patrones locomotores: Au. afarensis, Au. anamensis y Au. sediba combinaban locomoción bípeda y arbórea similar a chimpancés y orangutanes; P. robustus tenía una locomoción terrestre más similar a la de los gorilas; neandertales y H. sapiens basales muestran una anatomía similar a la de los humanos actuales, pero algo más de robustez orientada a cargas manuales (caza/herramientas).
  • El astrágalo ARA-VP-6/500-023 de Ardipithecus ramidus presenta similitudes con los astrágalos de chimpancés y gorilas, adaptados a la escalada vertical y al cuadrupedismo plantígrado terrestre. Además, el fósil tiene rasgos derivados consistentes con un mecanismo de impulso mejorado en el pie de Ar. ramidus. Prang y colaboradores proponen que el último ancestro común de humanos y chimpancés no sería un simio arborícola generalizado, sino un ancestro africano similar a un simio con un repertorio postural que incluía el cuadrupedismo plantígrado terrestre y la escalada vertical, del cual Ar. ramidus representaría un estadio intermedio, con modificaciones incipientes hacia una mayor eficiencia en bipedación. Por otro lado, la bipedación de Ardi sería distinta a la que emplean los grandes simios: su lateral del pie funcionaba mejor para el impulso lateral, dándole un empuje más eficiente al caminar.
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La nueva mandíbula de Australopithecus anamensis sí hace replantear algunas cuestiones

La nueva mandíbula de Australopithecus anamensis sí hace replantear algunas cuestiones

[English version below]

En 2011 se descubrió una mandíbula de hominino en Ileret (Kenia), concretamente en el área paleontológica 40, al noreste del Lago Turkana. Su número de catálogo es KNM-ER 63000 y está datada en unos 4,3 Ma (millones de años). Cabe destacar que los restos paleontológicos y arqueológicos en esta región pueden fecharse con mucha precisión, gracias a la presencia de capas volcánicas que permiten dataciones radiométricas, así como a la estratigrafía que se ha ido definiendo y revisando a lo largo de décadas.

El fósil KNM-ER 63000 es un fragmento mandibular bastante desgastado y erosionado, que incluye una corona de M2 rota y alvéolos en otras posiciones dentarias. A pesar de esto, conserva suficiente anatomía diagnóstica en el cuerpo mandibular anterior y la geometría de la arcada dentaria para ser atribuido a Australopithecus anamensis. Destacan dos rasgos en particular: 1) el eje de la sínfisis fuertemente inclinado con una superficie externa basalmente convexa y recortada y un cuerpo lateral que se extiende inferomedialmente debajo de la fila canino-premolar, y 2) la alineación del alvéolo canino con el eje poscanino.

En 2019 ya sorprendió la antigüedad de 3,8 Ma estimada para el cráneo MRD VP-1/1 de Au. anamensis, encontrado en 2016 en Woranso-Mille (Etiopía), ya que indicaba la coexistencia de representantes de Au. anamensis durante unos 100.000 años con sus teóricos descendientes, Au. afarensis, representados, por ejemplo, por el hueso frontal BEL-VP-1/1 de Belohdelie datado en 3,9 Ma (Asfaw, 1987; Haile-Selassie et al., 2019). Es probable que los taxones Au. anamensis–Au. afarensis se superpusieran en el tiempo (Du et al., 2020), lo que cuestionaría su relación directa que suele asumirse de ancestro-descendiente mediante evolución anagenética.

En esta ocasión, la sorpresa radica en que se extiende el límite temporal de la aparición de Au. anamensis hasta los 4,3 Ma. Hasta ahora, se asignaba una antigüedad máxima de 4,2 Ma para los fósiles de esta especie procedentes de Kanapoi (Kenia), como el maxilar KNM-KP 29283 y la mandíbula KNM-KP 29281 (holotipo de la especie).

¿Cuál es la importancia de este hallazgo?

Recordemos a Ardipithecus ramidus, uno de los homininos basales, que vivió hace 4,5-4,3 Ma (White et al., 1994; Semaw et al., 2005). Esta especie tiene un gran protagonismo en la literatura científica sobre evolución humana, ya que se conoce el 45% del esqueleto de Ardi, una hembra de 120 cm y 50 kg, incluyendo algunos huesos clave para entender su anatomía (cráneo, dientes, pelvis, manos, pies, brazos y piernas). Ardi ha permitido realizar importantes planteamientos sobre el contexto, ritmo y modo de la evolución de los primeros homininos (por ejemplo, el posible origen de la bipedación en ambiente boscoso), y sugerir que los primeros representantes de Australopithecus podrían haber descendido de Ardipithecus ramidus (White et al., 2009). Sin embargo, este argumento parece debilitarse ahora en el caso de Australopithecus anamensis, debido a la brecha morfológica entre ambos, especialmente en la notable diferencia de robustez observada en el sistema masticatorio. 100.000 años de diferencia no parecen suficientes para sustentar una relación filética entre ambos taxones. Sigue leyendo

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2021

Paleoantropología: novedades 4º trimestre 2021

Cerramos 2021 con 24 novedades en paleoantropología publicadas en este último trimestre, que recopilo por orden cronológico. En total han sido ¡112 noticias! las que he ido incluyendo en mis resúmenes trimestrales durante este año. Y creedme que he sufrido bastante para poder seleccionar.

  • Se ha definido un nuevo método para determinar el nivel de dimorfismo sexual de los dientes caninos de forma fiable en simios antropoides extinguidos. Este estudio concluye que el dimorfismo sexual de los caninos era probablemente muy bajo en los homininos ya desde Ardipithecus ramidus, hace 4,5 Ma (millones de años), así como en las especies posteriores de Australopithecus y Homo, prácticamente indistinguible al de los humanos modernos, y muy inferior al del bonobo, que es el menos dimórfico y conductualmente menos agresivo de los grandes simios actuales [+info]. Puede que todos tuviéramos más o menos este concepto en mente, pero nuevos trabajos como este con el método pdPeak (pico de densidad posterior) vienen a confirmarlo.
  • Se ha reestudiado un rastro de 5 huellas dejadas en Laetoli (sitio A) hace 3,66 Ma, descubiertas en 1976, dos años antes que el famoso rastro (sitio G) que ha perdurado en todos los textos. Aunque en su momento las del sitio A quedaron olvidadas por las dudas que despertaban sobre el tipo de animal que las hizo (tal vez un oso), el nuevo análisis concluye que los autores fueron homininos, pero distintos a los Australopithecus afarensis a los que se asocian los rastros de los sitios G y S, hallados en 1978 y 2014 respectivamente [+info].

Huellas de Laetoli, sector A. Crédito: Austin C. Hill y Catherine Miller.

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Paleoantropología: novedades 1er trimestre 2021

Paleoantropología: novedades 1er trimestre 2021

Este comienzo de año ha sido sensacional en cuanto al número de trabajos publicados, y me ha tenido actualizando este resumen hasta las últimas horas del trimestre. Aquí va mi selección de 39, ordenados por cronología del objeto de estudio:

  • El estudio de la mano de Ardipithecus ramidus, de 4,4 millones de años (Ma) en comparación con una amplia muestra de cientos de manos de diversos primates, indica que el Último Ancestro Común (UAC) de humanos y chimpancés podría tener un hábito de locomoción muy basado en la suspensión arbórea. Este trabajo es importante para seguir caracterizando al UAC y comprendiendo cómo surgió la bipedación en nuestra filogenia [+info].

Mano de Ardipithecus ramidus

Sobre la mano de Ardipithecus ramidus. Crédito izda: Roberto Sáez; dcha: Thomas Prang et al (2021).

  • El esqueleto más antiguo conservado de un australopiteco, StW 573 (apodado Little Foot), de 3,67 Ma, sigue aportando información. Un nuevo trabajo analiza la estructura de su esmalte dental y la microarquitectura de los huesos craneales, que permite identificar las «huellas» de los vasos sanguíneos. Little Foot tuvo dos periodos de enfermedad o estrés dietario en su infancia y un desgaste dental indicativo de una edad avanzada [+info].

Esqueleto de Little Foot

Esqueleto de Little Foot. Crédito: Wits University

  • Siguiendo en Sudáfrica, un estudio ha encontrado que los homininos de Swartkrans hace unos 2 Ma ya tenían los rasgos fundamentales de una oposición eficiente del pulgar, parecida a las de los humanos modernos, que implica un aumento de la destreza manual, con la capacidad y fuerza necesaria para el agarre y pinza de precisión [+info].

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Una pequeña revuelta entre los primeros homininos

Una pequeña revuelta entre los primeros homininos

El pasado viernes 12/03/21 impartí una charla llamada “Una pequeña revuelta entre los primeros homininos” para el Club de Ciencia Boadilla. En los últimos tiempos hemos conocido distintas novedades que enriquecen nuestro conocimiento sobre los representantes más tempranos de nuestro linaje:

  • La publicación del fémur de Sahelanthropus tchadensis, de 6~7 millones de años (Ma). Dos trabajos sobre este hueso presentan distintas interpretaciones respecto al posible bipedismo de esta enigmática especie. ¿Pudo no ser un bípedo habitual? ¿Habría que dejar de considerarlo como un hominino?
  • La mano de Ardipithecus ramidus, de 4,4 Ma. Un amplio análisis de las capacidades asociadas a la morfología de esta mano, en comparación con las manos de varios homininos y primates existentes, sugiere que el Último Ancestro Común (UAC) de los linajes humano y chimpancé tendría la suspensión arbórea como modo de locomoción frecuente.
  • El hallazgo de nuevos materiales en la zona fosilífera de Woranso-Mille se suma a la abundante colección de Australopithecus afarensis proveniente del lugar, excepto un molar M3 cuyo pequeño tamaño no corresponde con ninguna especie conocida de australopiteco. Precisamente, en Woranso-Mille se halló el sorprendente pie de Burtele (de 3,4 Ma) con un pulgar oponible, como tenía el individuo «Ardi» de Ardipithecus ramidus un millón de años antes. También allí se encontraron el único cráneo conocido por el momento de Australopithecus anamensis y los materiales que permitieron definir la nueva especie Australopithecus deyiremeda.